Un atisbo de pánico cruzó los ojos de Tania, pero lo disimuló rápidamente.
Fingió sorpresa: —¿Leonor?—.
—¿Qué relación podría tener ella con el Grupo Cillin?—.
José soltó una risita despectiva: —¿Esa clase de persona, llegar a Cillin? ¡Seguro que ha usado alguna treta rastrera!—.
Julián frunció el ceño: —¿Qué quieres decir?—.
—La otra vez que Tania y yo fuimos a buscarla a Parque Prime, fue David Cillin quien nos echó—.
—La relación entre ellos no parecía nada normal—.
Al hablar de esto, el tono de José destilaba un asco evidente.
—¡Fue por su culpa que me envenenó la otra vez, me picó el dorso de la mano durante una semana! ¡Y encima los periodistas me fotografiaron entrando al hospital, ahora en internet no paran de decir que tengo alguna enfermedad rara y tengo que esconderme en casa para evitar los rumores!—.
—¿Qué Parque Prime? ¿Qué hacíais buscándola en Parque Prime?—.
Un apartamento en Parque Prime costaba varios millones como mínimo.
¿De dónde había sacado Leonor el dinero para vivir allí?
¿Cuántas cosas que él no sabía habían pasado mientras Leonor estaba en la cárcel?
Tania suspiró en el momento oportuno y, con un tono afectado, añadió: —Julián, no te enfades... Puede que Leonor solo esté confundida por un tiempo. Al fin y al cabo, ha estado cuatro años en la cárcel, es inevitable que... haya aprendido algunas malas mañas—.
Bajó la cabeza, su voz era suave: —José y yo nos enteramos de que había comprado una casa en Parque Prime y nos preocupaba que estuviera metida en algo malo, así que fuimos a convencerla de que volviera a casa...—.
—Pero Leonor se enfadó mucho. No solo no nos hizo caso a José y a mí, sino que le echó a José un veneno que no sé de dónde sacó y nos echó de allí—.
—Y parece que ese señor Cillin también vive allí...—.
—¿No será que Leonor de verdad está siendo mantenida por David Cillin?—.
Julián escuchó las palabras de los dos y su mirada se fue enfriando.
Así que era eso.
Leonor no solo no se había arrepentido después de salir de la cárcel, sino que se había vuelto peor, ¿e incluso usaba tácticas rastreras para trepar y acercarse a los poderosos?
—Jefe, me temo que hoy no podrá acompañar al abuelo en el hospital—.
La mirada de David se oscureció: —¿Por qué lo han cambiado para hoy?—.
Ya estaba fijado para la próxima semana.
¿Cómo podía ser tanta coincidencia?
Ricardo, notando su vacilación, dijo en voz baja: —Desde la oficina del primer ministro dicen que esta colaboración implica la integración de los recursos sanitarios de ambos países. Si se llega a un acuerdo, el mercado del Grupo Cillin en el país Z se abrirá por completo—.
Llevaban más de un mes puliendo esta colaboración. Era muy importante para el Grupo Cillin, y requeriría estar en el país Z al menos dos semanas para concretar los detalles.
David guardó silencio un momento y finalmente dijo con frialdad: —Entendido, le digo al chófer que vaya al aeropuerto ahora mismo—.
Antes de irse, llamó a su abuelo Cillin.
—Abuelo, hoy me ha surgido algo urgente, no podré acompañarte en la acupuntura—.
Al otro lado del teléfono, el abuelo Cillin resopló con energía: —Ya sabía yo que hoy no vendrías—.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno