Mientras hablaban, Ricardo le entregó un documento: —Jefe, esta es la carta de intención de cooperación que ha enviado Julián, del Grupo Sandoval—.
¿Grupo Sandoval?
David lo tomó, deslizó un dedo sobre el papel, echó un vistazo al contenido y una sonrisa burlona apenas perceptible se dibujó en sus labios.
—¿Julián Sandoval?—.
¿El hermano mayor de Leonor?
Después de asociar a la persona en su mente, David lo rechazó.
—Recházalo—.
No quería colaborar con gente que no tenía las cosas claras.
Ricardo se sorprendió: —Pero este proyecto es muy rentable, y la familia Sandoval en el sector farmacéutico...—.
—¿La familia Sandoval?—.
David levantó la vista, con una frialdad glacial en los ojos y hasta un deje de burla en las cejas.
David soltó una risita.
—Una familia que ni siquiera puede aceptar a su propia hija, ¿qué clase de integridad puede tener?—.
—No me fío de colaborar con ellos—.
Ricardo lo entendió al instante.
El jefe le guardaba rencor por lo de la señorita Sandoval.
—Entonces... ¿cuál es el motivo del rechazo?—.
David reflexionó. Sería bueno que Ricardo les diera una advertencia para que dejaran de actuar frente a él.
Aunque a Leonor no le molestara, a él sí.
—Diles que el Grupo Cillin no colabora con gente que no tiene la cabeza en su sitio—.
Hizo una pausa y añadió: —Y de paso, recuérdales algo: ¿cuántas hijas tienen?—.
A la mañana siguiente, en cuanto Julián encendió el ordenador de su oficina.
Recibió el rechazo del Grupo Cillin.
Miró fijamente el correo electrónico en la pantalla, con el ceño fruncido.
«Respuesta del Grupo Cillin: Tras una evaluación, el proyecto de su empresa no cumple con nuestros estándares de colaboración y, por el momento, no será considerado».
Frunció el ceño, lo intentó de nuevo y obtuvo el mismo resultado.
—¿Leonor me ha bloqueado?—.
Con el rostro desencajado, marcó el número de Jaime. —Hermano, intenta contactar con Leonor—.
Jaime también marcó el número de Leonor y descubrió que a él también lo había bloqueado.
Jaime estaba estupefacto: —¿Y encima se atreve a bloquearnos?—.
Leonor, recién salida de la cárcel, sin estudios, sin contactos... ¿se atrevía a bloquear a la familia Sandoval?
Al enterarse de que Leonor probablemente había bloqueado a toda la familia.
El rostro de Julián se ensombreció aún más. Colgó el teléfono y condujo directamente de vuelta a casa.
En el salón, Tania y José estaban sentados en el sofá, charlando y riendo.
Al ver a Julián entrar con el rostro sombrío, Tania adoptó inmediatamente una expresión de preocupación: —Julián, ¿qué te pasa? Tienes mala cara...—.
Julián dijo con frialdad: —El Grupo Cillin ha rechazado nuestra colaboración y, además, me han lanzado una advertencia—.
—Sospecho que tiene que ver con Leonor—.

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