Luna se burló, apoyándose firmemente en su muleta, con una mirada penetrante.
—¿Preocuparte por mí?
—Entonces, ¿por qué hace un momento estabas atacando a Leonor con indirectas?
—¿No sabes que Leonor me salvó la vida?
—¡Si la tratas así, me enfadaré!
—Y además...
El rechazo de Luna hacia Tania era evidente.
—Dices que te preocupas por mí, pero no dejas de mirar a mi hermano. ¿Quién sabe si no me estás usando como excusa para ganarte su favor?
A Tania, al ser descubierta, se le mudó el color del rostro y su voz se agudizó.
—¡Luna! ¿Cómo puedes malinterpretarme así?
Se giró hacia Ethan, a punto de llorar.
—Ethan, no lo hice, de verdad que solo quería llevarme bien con Luna...
Ethan frunció el ceño y le puso una mano en el hombro a Tania.
Miró a Luna con enfado, sintiendo que sus palabras habían sido excesivas.
—Luna, cuando te accidentaste y estabas en coma, Tania se esforzó mucho por cuidarte, no puedes hablarle así.
—¡Pídele disculpas a Tania!
Luna no dijo nada. Pedirle disculpas a Tania, ni en sueños.
No sabía lo que había pasado mientras estaba en coma, pero su sexto sentido le decía que Tania estaba fingiendo.
Además, mientras estaba en la cama del hospital, Tania y Ethan aún no estaban comprometidos. Tania, como mucho, la acompañaba. Era imposible que su madre la hubiera dejado hacer algo más.
—Yo estaba en coma, si alguien me cuidaba, eran mamá o las enfermeras. ¿Acaso me cambió ella los pañales? Solo por venir a verme un par de veces, ¿tengo que estarle agradecida?
Luna no se equivocaba. Durante su coma, Tania solo la acompañaba. Las tareas más sucias las hacían principalmente su madre y las enfermeras.
Al fin y al cabo, por mucho que a Tania le gustara Ethan, no podía llegar al punto de cambiarle los pañales a otra persona por él.
Las palabras de Luna dejaron a Tania pálida, y apretó con fuerza la manga de Ethan.

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