Entrar Via

La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 123

La joven Luna vestía un pijama de hospital holgado, sus manos se aferraban con fuerza a las muletas. Su frente estaba cubierta de finas gotas de sudor, pero aun así, apretaba los dientes y avanzaba paso a paso.

El fisioterapeuta la animaba en voz baja a su lado.

Cada paso que daba Luna Ramos era difícil, y con cada uno, su pierna temblaba incontrolablemente.

Pero en sus ojos había una terquedad inquebrantable; aunque el dolor la hacía sudar a mares, seguía pisando el suelo con firmeza.

Parecía que durante su ausencia en el extranjero, Luna Ramos se había recuperado bastante bien.

Después de todo, antes de que ella se fuera, Luna necesitaba que alguien la sostuviera para caminar. Ahora, podía moverse por sí misma con la ayuda de muletas.

Leonor se alegró sinceramente por ella. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios sin que se diera cuenta.

—¡Leonor!

Luna Ramos levantó la vista casualmente y la vio. Sus ojos se iluminaron al instante, y su voz sonó alegre.

Como ya la había visto, Leonor no podía quedarse parada en la puerta.

Leonor entró y dejó la fruta que traía sobre la mesa.

Luna Ramos, impaciente, ya se había acercado a ella dos pasos con sus muletas.

Saltando y tambaleándose, el fisioterapeuta se apresuró a sostenerla, recordándole con impotencia: —Señorita Ramos, con calma, cuidado de no caerse.

—¡No pasa nada!

Luna Ramos sonreía radiante, sus ojos fijos en Leonor.

—Leonor, ¿no viniste hace unos días?

—¿Por qué has vuelto hoy?

—Y me has traído fruta.

—La última vez que vine a verte, solo hablamos un poco. No vi cómo te estabas recuperando, así que pensé en pasar a verte.

Leonor le sostuvo el brazo, su tono era suave.

Capítulo 123 1

Capítulo 123 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno