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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 64

En ese momento, Jonathan, que ya se había marchado, regresó inesperadamente.

—Ven conmigo primero —dijo mientras observaba a Sierra, desconcertada—. De lo contrario, no podrás irte después aunque quieras —añadió sin más preámbulos.

Desbloqueó su teléfono con dos toques rápidos y se lo entregó. Sierra tomó el dispositivo y al mirar la pantalla, su expresión cambió instantáneamente. En internet, sus fotos e información personal circulaban sin control. Incluso habían difundido su foto policial de cuando estuvo en prisión. Los internautas la juzgaban y discutían incansablemente.

Aunque no comprendía qué había desencadenado todo aquello, al ver el tema en tendencia, entendió inmediatamente la advertencia de Jonathan y se apresuró a recoger sus pertenencias. Jonathan la condujo hasta el auto, y solo entonces Sierra pudo comprender la magnitud de lo que estaba sucediendo.

El origen de todo era una publicación de Sean. Su mirada se endureció.

En ese preciso instante, su teléfono comenzó a sonar. Era Sean. Lo contempló por un momento antes de decidirse a responder.

Sean pareció sorprendido de que contestara y, tras una breve pausa, habló:

—Sé lo que está pasando en internet. No esperaba que se saliera tanto de control. No te preocupes, ya le pedí a la gente que baje los temas de tendencia.

Sierra, sin paciencia para excusas, fue directa al grano:

—¿Por qué lo hiciste?

Sean vaciló un segundo antes de responder con torpeza:

—Dije que trataría a Denise y a ti por igual de ahora en adelante. Tengo que cumplir mi palabra.

—¡Ja! —Sierra casi río de pura frustración—. Así que todo esto era por el sentido del deber de Sean.

Él creía que le hacía un favor, pero solo le había traído problemas sin fin. La familia Xander era completamente incapaz de comprender verdades simples. Ese día, ella había explicado todo con absoluta claridad, y ni uno solo de ellos había tomado sus palabras en serio. Seguían haciendo lo que creían que era mejor para ella, pero al final, ella era quien pagaba por sus acciones.

No podía quedarse con la familia Xander ni un día más. Se volvió hacia Jonathan y preguntó:

—Jonathan, ¿puedes acogerme unos días?

Momentos antes, le había pedido a Jonathan que la dejara en la residencia Xander, donde la seguridad era lo suficientemente alta como para mantener a los intrusos fuera. Pero después de pensarlo, ya no quería ir allí. Cada persona en la familia Xander le daba asco hasta la médula.

Jonathan la miró y dijo:

—Te lo cobraré.

Dicho esto, giró el volante y se dirigió a su propio hogar.

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