Lo que Sierra más temía era que Azure pudiera estar involucrado.
Rezaba con todas sus fuerzas para que no fuera cierto, pero la realidad siempre tenía una manera de herir más profundamente.
Cuando Johnathan colgó el teléfono, se volvió para mirarla. Esa sola mirada fue todo lo que Sierra necesitó para entender. Dejó escapar una risa amarga.
—¿Realmente fue... Azure?
—Sí. Él es quien alteró los datos —Estaban en el mismo laboratorio todos los días. Si Azure quería manipular algo, habría sido fácil.
—¿Por qué?
Sierra luchaba por aceptarlo.
—¿Fue por dinero?
De todos sus superiores, aparte de Autumn, Azure había sido su favorito. Nunca imaginó que haría algo así.
—No se trataba solo de dinero.
Había algo más profundo: celos.
Azure no era el más dotado naturalmente. Incluso aquellos que se unieron después que él, como Autumn y Erwin, tenían más talento innato. Aun así, sus habilidades solo llegaban hasta cierto punto. El profesor Martin los regañaba a todos de vez en cuando.
Pero todo cambió cuando Sierra apareció.
El profesor Martin la apreciaba. La mayoría de lo que le decía era elogio. Para motivar a los demás, a menudo usaba a Sierra como ejemplo.
La presión sobre Azure ya iba en aumento. Esperaba quedarse y solicitar un puesto de profesor, y la presencia de Sierra trajo un nuevo tipo de estrés y amenaza que no había anticipado.
Al principio, nunca esperó que las cosas llegaran tan lejos. Solo quería que el profesor Martin la regañara, para dañar su posición a los ojos del profesor.
Por supuesto, no se le ocurrió ese plan por sí solo.
Era un cliente habitual de un bar tranquilo donde nadie sabía quién era. Podía hablar libremente allí, y es ahí donde alguien se aprovechó de él.
Todavía no sabían quién se le había acercado. Pero la persona responsable finalmente había sido encontrada.
—Nos encargaremos desde aquí —dijeron Stone y Maddox.
Con esta nueva evidencia, podrían liberar a Draven y limpiar el nombre de Sierra.
Tras la partida de todos, Sierra permanecía incapaz de asimilarlo.
—Jamás hubiera imaginado que Azure sería el responsable.
Si hubiera sido Erwin, habría resultado comprensible. Siempre se había mostrado hostil, aunque la situación había mejorado ligeramente. Aun así, su determinación por superarla era inquebrantable.

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