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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 252

—¿Por qué? —Sierra no pudo evitar preguntar. Siempre había pensado que él tenía una buena relación con su abuelo.

—Cuando regreso allí, dejo de ser Jonathan Yeager —murmuró Jonathan contra su oído.

Sierra podía escuchar la frustración en su voz. Extendió la mano, acariciando suavemente su espalda para reconfortarlo. Ahora entendía por qué Jonathan nunca hablaba de su familia. No solo los detestaba, rechazaba todo lo relacionado con ellos.

—¿Realmente quieres hacerte cargo del negocio familiar? —preguntó Sierra nuevamente.

Jonathan la soltó, estudiándola por un momento antes de hablar en voz baja.

—Querer hacer algo y tener que hacer algo son dos cosas diferentes. Pero lo que me pertenece... incluso si no lo quiero, no dejaré que nadie más lo tenga. Lo mío es mío. Sierra, ¿entiendes?

Sierra no lograba comprender completamente. Pero podía percibir la intensidad posesiva que emanaba de cada una de sus palabras. Desconocía el abismo de experiencias que él había atravesado, así que no se sentía con derecho a juzgarlo. En este instante, simplemente eligió permanecer a su lado, en silencio cómplice.

Al día siguiente, Sierra se dirigió hacia la Universidad del Norte de Salem, mientras Jonathan regresaba a la imponente mansión Wynn. La vasta propiedad se encontraba desierta, con la única excepción de Wayne.

—Acompáñame a dar un paseo —propuso Wayne, con un inusual brillo de buen humor en su rostro.

Jonathan contempló el exterior. El clima resultaba inusualmente apacible. No tenía motivos para rechazar la invitación.

Recorrieron los serpenteantes senderos montañosos mientras Wayne desgranaba sus pensamientos.

—El valor inmobiliario en Ciudad Capital continúa disparándose. ¿Imaginas cuántas personas codician el privilegio de que la familia Wynn posea una ladera montañosa completa? —Wayne exhaló profundamente, con las manos entrelazadas tras la espalda—. El linaje Wynn ha perdurado durante nueve generaciones. Tú representarías la décima.

Entonces clavó su mirada en Jonathan, con ojos que parecían traspasar cualquier barrera.

—Pero Jonathan... ¿puedo depositar mi confianza en que asumirás esta responsabilidad?

Buscaba una garantía. Pero Jonathan, fiel a su naturaleza, se negó a concedérsela.

—Puedes transferirlo a alguien más.

Wayne resopló con desdén, entrecerrando los ojos escrutadores. Otros quizás no comprendían a Jonathan, pero él sí. Si realmente cediera el imperio Wynn a manos ajenas, la dinastía familiar quedaría irremediablemente sentenciada. Él mismo había moldeado a este nieto y conocía con precisión los rincones más oscuros de su naturaleza.

Jonathan era de aquellos que preferirían destruir algo antes que cederlo a otros. Precisamente por eso Wayne lo había designado como su sucesor. Por su innata capacidad de liderazgo y por su personalidad extrema.

En el pasado, Jonathan había sido indomable, imposible de controlar. Desde que se sumergió en la investigación, se había sosegado y aparentaba mayor refinamiento. Pero Wayne sabía que todo era una máscara. Solo los ingenuos de la familia creían que su nieto se había transformado en un hombre cordial y sensato.

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