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La Heredera Perdida: Nunca Perdona romance Capítulo 248

Johnathan no notó el cambio de humor de Sierra.

Estaba al teléfono con Maddox, quien acababa de regresar y llamaba para confirmar sus planes del fin de semana. Maddox también le pidió que informara a Mateo y a los demás.

Antes de colgar, Maddox mencionó que tenía algo que discutir en persona. Johnathan ya tenía una idea de lo que era, así que simplemente respondió con un breve reconocimiento, su estado de ánimo notablemente más ligero.

Cuando le contó a Sierra sobre la reunión del fin de semana, ella estuvo de acuerdo sin dudarlo.

—Nuestro grupo tiene un proyecto de investigación. Hablaré con Finn y tomaré un día libre.

Johnathan frunció el ceño.

—¿Acabas de llegar y ya te están exigiendo demasiado?

—Me ofrecí como voluntaria. Quiero integrarme rápidamente. Realmente disfruto estar allí —dijo Sierra sinceramente.

Johnathan podría no haber amado realmente este campo, pero ella sí. Quería probar sus límites, ver hasta dónde podía llegar. Y no podía permitirse preocuparse demasiado. El que ama más es el que se lastima primero. Se negaba a convertirse en algo que pudiera ser archivado y olvidado. Quería ser ella misma.

—De acuerdo, te apoyo.

Jonathan admiraba profundamente aquella determinación inquebrantable.

Sin embargo, al día siguiente, experimentó un amargo arrepentimiento. Sierra se había sumergido por completo en su investigación, permaneciendo recluida en el laboratorio durante cuarenta y ocho horas consecutivas sin regresar al hogar.

Jonathan también había estado inmerso en obligaciones, pero el retorno a una residencia vacía tornó gélida su expresión. Intentó comunicarse con Sierra telefónicamente, pero nadie respondió a su llamada. Comprendía perfectamente que era habitual desatender los dispositivos durante procesos experimentales intensos, pero este conocimiento no mitigaba su creciente irritación.

Precisamente en ese instante, Mateo contactó con él, y Jonathan le instruyó para que convocara a todos en su salón privado habitual. El establecimiento pertenecía a la familia de Mateo, donde disponían de un espacio exclusivamente reservado para ellos.

Cuando Jonathan hizo su aparición, Mateo exhibió una sonrisa maliciosa.

—¿Realmente ha salido el gran Jonathan de su madriguera? ¿Qué ocurre, problemas en el paraíso con tu amante?

La expresión de Jonathan se ensombreció instantáneamente. Mateo retrocedió instintivamente.

—¿Entonces han tenido algún desacuerdo?

Jonathan le dirigió una mirada cargada de advertencia.

—Si careces de comentarios constructivos, mantén el silencio.

«Entendido, mensaje captado».

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