—Sabes, los medicamentos nuevos siempre necesitan sujetos de prueba —explicó Kason, con la voz tan suave como siempre—. Todos estos son voluntarios.
¿Voluntarios? Sierra casi se ríe a carcajadas. ¿Kason realmente tenía el descaro de decir eso con cara seria?
—Tenemos acuerdos firmados con todos ellos —añadió—. Consintieron voluntariamente.
Sierra levantó una ceja.
—¿Eso es todo?
Kason sonrió con suficiencia.
—Más o menos.
Estaba mintiendo. Podía notarlo. Todo lo que le había mostrado hasta ahora era lo que él quería que viera —el tipo de investigación que, aunque poco ética, todavía podría justificarse bajo las circunstancias adecuadas. Los verdaderos horrores estaban ocultos en otra parte. Pero, ¿dónde? Este era el nivel más bajo. No había un piso más profundo.
Frunció ligeramente el ceño, sumida en sus pensamientos.
—¿Algo en mente?
No había notado que Kason se acercaba hasta que su voz estaba prácticamente contra su oído.
Los instintos de Sierra se activaron. Inmediatamente dio un paso atrás, su mano moviéndose hacia su bolsillo, pero se detuvo justo a tiempo. Encontró la mirada de Kason sin vacilar y dijo:
—Solo estaba pensando... El dinero realmente puede comprar cualquier cosa.
Kason parpadeó sorprendido. Luego estalló en carcajadas.
—¡Así es! ¡El dinero incluso puede comprar la vida misma!
Su diversión se desvaneció ligeramente, y suspiró, sacudiendo la cabeza.
—No estaba mintiendo antes, ¿sabes? Si hubieras aceptado antes, tu abuela podría haberse salvado.
Los dedos de Sierra se curvaron. Bajó la mirada, con voz uniforme.
—Fue su elección. La respeté.
—Eres tan malditamente terca. —Kason sacudió la cabeza. Luego, de repente, sonrió—. ¿Entonces? ¿Qué piensas? ¿Vale la pena unirse?
Sierra fingió dudar. Finalmente, dio un pequeño asentimiento.
—Bien.
La sonrisa de Kason se ensanchó.
—Ahora que tu abuela se ha ido, ya no tienes nada que te retenga, ¿eh?
Sierra inclinó la cabeza, sus labios curvándose ligeramente.
—Estoy interesada en un nuevo proyecto.
Los ojos de Kason se oscurecieron con emoción. Para él, Sierra no era solo una persona. Era una inversión. Su talento era raro. Si pudiera atraerla completamente a su mundo...

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