—Sabes, todos los datos se basan en varios experimentos, y los métodos convencionales son demasiado lentos. Toma, por ejemplo, esa nueva droga que desarrollaste; entre pruebas y ensayos clínicos, normalmente tomaría al menos seis meses. Pero aquí es diferente. Desde el momento en que comiences la investigación, puedo tener gente trabajando contigo. ¿Qué te parece?
Kason había interactuado con muchos en el mundo académico; sabía lo que querían. Algunos buscaban fama, otros iban tras el dinero, y algunos académicos eran absolutamente obsesivos con su investigación.
Sierra captó el significado más profundo de sus palabras. Preguntó:
—¿Estás realizando experimentos en humanos de forma ilegal?
Kason, aunque estaba encantado con Sierra, no respondió directamente.
—Sierra, ¿quieres unirte a nosotros?
—¿Ustedes? ¿Quién más está involucrado?
Sierra indagó discretamente. «¿Será Shane?»
Shane controlaba las prisiones, capaz de hacer «desaparecer» a aquellos sin antecedentes o familias por diversas razones. Los que «morían» eran traídos secretamente aquí a Kason, en parte para experimentos humanos y en parte para satisfacer sus fetiches sexuales.
«¡Ambos hombres son asquerosamente viles!»
Kason no respondió a la pregunta de Sierra, en cambio notó su mirada curiosa.
—Pareces muy curiosa sobre con quién estoy colaborando.
Sierra se dio cuenta de que había mostrado sus cartas demasiado rápido y respondió con suavidad:
—Por supuesto que estoy curiosa. He estado en la cárcel antes y no quiero volver. Necesito asegurarme de que tu operación sea segura.
Las palabras de Sierra aliviaron algunas de las preocupaciones de Kason. Pensó por un momento y dijo:
—No puedo revelarte la identidad de mi socio, pero puedes estar completamente segura de que este lugar es impenetrable. Presenciaste el riguroso protocolo de seguridad al ingresar. Es extraordinariamente estricto; nada se filtrará al exterior. Además, este enclave es indetectable. Incluso si alguien lo descubriera, disponemos de un mecanismo de autodestrucción inmediata. No quedaría evidencia alguna. Y lo más importante, ¡nadie vendrá a inspeccionar!
Kason irradiaba absoluta confianza. El corazón de Sierra se contrajo; no consideraba que Kason estuviera siendo meramente arrogante. Su seguridad estaba sustentada por un sistema de respaldo formidable, lo que evidenciaba su verdadero alcance.
La influencia de Kason, o más precisamente, la influencia de Shane, superaba con creces cualquier expectativa.
Ante su silencio reflexivo, Kason intensificó su persuasión:
—Sierra, no lo compliques innecesariamente. Permíteme gestionar estos asuntos. Concéntrate exclusivamente en tu investigación. Puedes confiar plenamente en que garantizaré tu protección. ¿Qué respondes? ¿Te unirás a nosotros?
Sierra evitó contestar directamente, limitándose a inquirir:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Perdida: Nunca Perdona
Problemas para desbloquear capitulos...