Sierra instintivamente tomó una respiración profunda, luego miró a Jonathan con cierta confusión, como si no entendiera por qué la había soltado de repente.
Antes de que pudiera descubrirlo, una mano grande cubrió sus ojos, bloqueando la luz. La voz algo reprimida de Jonathan resonó en el espacio confinado:
—Sierra, ¡deja de tentarme!
Aunque su mente todavía estaba confusa, Sierra sabía que lo que Jonathan decía no era correcto.
«¿Cómo que yo lo estoy tentando? Él es quien se abalanzó sobre mí en el segundo que entré al auto. ¡Yo no hice nada!»
Pero su sentido del peligro la mantuvo lo suficientemente inteligente como para permanecer en silencio. No podía ver el rostro de Jonathan, pero por su respiración y latidos, podía decir que sus emociones estaban inestables.
«Bien, digamos que yo lo tenté».
Ninguno de los dos volvió a hablar. Jonathan bajó la ventanilla del auto, y el viento frío dispersó parte del exceso de endorfinas en el coche. Sierra sintió que finalmente podía respirar adecuadamente otra vez.
A medida que su respiración recuperaba gradualmente su ritmo normal, Jonathan finalmente retiró su mano del volante.
Sin embargo, no puso en marcha el vehículo de inmediato. En lugar de ello, bajó la mirada y contempló a Sierra con detenimiento.
Debido al reciente desajuste respiratorio, su rostro habitualmente pálido mostraba ahora un delicado rubor. Sus finos labios aparecían sutilmente hinchados, reluciendo con un brillo húmedo, semejantes a una cereza madura y tentadora.
Jonathan desvió rápidamente la mirada, consciente de que necesitaba algunos instantes adicionales para recuperar por completo su compostura.
Sin percatarse de su reacción, Sierra preguntó con genuina curiosidad:
—¿Qué te sucede?
No lograba comprender del todo lo que acababa de experimentar con Jonathan. ¡La intensidad había sido abrumadora! En el preciso instante en que ingresó al automóvil, sintió como si se hubiera convertido en el objetivo de una criatura salvaje e indomable.
Era una sensación extraña e indescriptible. Experimentaba simultáneamente temor y expectación, con su adrenalina disparándose de manera incontrolable.
Naturalmente, Jonathan no tenía intención de explicarle lo que había escuchado anteriormente. Se limitó a decir:
—Permaneciste fuera demasiado tiempo. Me preocupé por ti.
Al escuchar aquella justificación, Sierra no pudo evitar mirarlo con una mezcla de incredulidad y curiosidad.
«¿Es así como se manifiesta la preocupación genuina?»
Su mirada inquisitiva provocó que Jonathan esbozara una sonrisa.
—Si prefieres interpretar que estaba celoso, esa explicación también resulta válida.
Sierra asintió con un leve movimiento de cabeza.
—Entendido perfectamente.
Mientras hablaba, inconscientemente se lamió los labios. Todavía le dolían un poco. Pero para Jonathan, esa acción parecía pura seducción. Su respiración se volvió pesada por unos segundos antes de decir:
—¿Por qué eres tan buena tentando a la gente?
Antes, al hablar con Kason, lo había leído como un libro abierto, jugando con él sin esfuerzo Y Kason había caído por completo. ¡Ahora, se lo estaba haciendo a Jonathan!

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