Bajo la mirada de todos, Sabrina no dudó ni un segundo. Sonrió, aceptó el regalo y le agradeció con una voz cálida.
Thiago sentía que la admiración que tenía por Hache crecía cada vez más.
Para él, Hache era tan increíble como su propio papá.
En ese momento, la multitud se abrió como si una corriente invisible los empujara a un lado.
Eva y Rocío se acercaron caminando con paso firme.
Desde que vio a Hache, Rocío no apartó la vista del rostro de Sebastián.
La razón por la que ella y Eva se hicieron tan unidas era porque pensaban parecido.
Ambas sentían una atracción por las personas fuertes.
Para Eva, la fuerza se medía en poder y estatus.
Para Rocío, en cambio, admiraba la excelencia en las capacidades personales.
Y una vez más, comprobó que no se había equivocado con él.
—Hache —saludó Rocío con una sonrisa, acercándose a Sebastián—. Nos volvemos a encontrar.
Sebastián se mostró cordial y correcto.
—Señorita Hoyos, gusto en verla.
Rocío no disimuló su interés y lo miró de frente.
—Lo que hiciste hace un rato fue impresionante.
Sebastián asintió.
—Gracias.
Eva aprovechó para saludar a Sabrina y a Thiago.
—Señorita Ibáñez, Thiago.
Sabrina respondió con una leve inclinación de cabeza. Thiago, en cambio, corrió emocionado hasta donde estaba Eva.
—¿Eva, tú también viniste?
Eva notó el modelo de carro en las manos de Thiago y le sonrió.
—¿Cómo va tu práctica de tiro, Thiago?
Thiago bajó la mirada, algo apenado.
—No muy bien… El señor Sebastián apenas ha practicado y ya es mucho mejor que yo. Creo que soy muy burro para esto.
Los ojos de Eva recorrieron a Hache de arriba abajo, rápido y sin que se notara demasiado. Luego, apartó la mirada.
—¿Quién será mejor, él o el otro joven?
Mientras la gente comentaba, André disparó sus tres flechas, todas perfectas, sin fallar ni una sola vez.
Como el premio mayor ya lo había ganado Hache, André se llevó dos segundos lugares y un tercer lugar.
Thiago, al ver esto, se quedó boquiabierto.
—¿Papá, también sabes tirar con arco? ¿Y eres tan bueno?
André le entregó uno de los premios de segundo lugar a Thiago.
—Tu papá sabe hacer muchas cosas, solo que no te las he mostrado todavía.
Los ojos de Thiago brillaban de emoción.
Nada hacía que un niño admirara más a su papá que verlo superar a los demás con tanta facilidad.
André le ofreció los otros dos regalos a Sabrina.
—Estos son para ti.
La llegada de André disipó la confusión entre quienes pensaban que Hache era el papá de Thiago.
—¡Ah, entonces él es el verdadero papá del niño! Se parecen un montón, se nota que son padre e hijo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...