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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 740

Para garantizar la seguridad de los animalitos, el personal les puso una especie de armadura suave y ligera, así evitaban que pudieran salir lastimados o, peor aún, que los lastimaran de gravedad.

Además, en alguna parte de los cuerpos de los animales, colocaron una etiqueta que señalaba la zona de premio.

Solo quien lograra acertar en la zona de premio, podía llevarse la recompensa.

Como eran animales vivos, no paraban de moverse y, encima, estaban en el último carril, así que el reto era grande.

La más difícil de todas era, sin duda, una gata que estaba al fondo.

La zona de premio le habían pegado en la cola, así que acertar ahí era casi imposible.

Pero, claro, el premio también era el mejor.

Era un par de aretes diseñados por la famosa diseñadora Rose, valorados en unos tres millones de pesos.

Hasta ahora, nadie había logrado llevarse ese premio.

Thiago entendía bien que disparar a esos animalitos era casi misión imposible, y tampoco quería meter a Hache en aprietos.

Dijo con una sonrisa:

—Lo que me regale el señor Sebastián, me va a gustar de todos modos.

Sebastián echó un vistazo al premio lejano, pensó unos segundos y, sin decir nada más, tensó su arco.

—¡Zas!—

La flecha salió disparada, veloz como un rayo.

El animalito, al sentir el peligro, intentó esquivar, pero ya era tarde.

La flecha dio justo en la zona de premio de uno de los animalitos.

De inmediato, a su alrededor estallaron gritos de asombro, y no faltaron quienes aplaudieron a Sebastián por su puntería.

Varios niños que estaban observando, miraban a Thiago con ojos llenos de admiración.

Incluso unos chicos se acercaron a él para platicar.

—¡Tu papá es increíble! ¡Hasta le atina a los animales en movimiento!

—Sí, qué envidia tener un papá así de bueno.

Thiago se quedó un segundo pasmado y, por inercia, soltó:

—Él no es...

Pero no pudo terminar, porque en ese momento estalló otra ronda de exclamaciones.

—¡No inventes, ganó el primer premio!

Y es que, ¿cómo una chica como Rocío, con talento y belleza, iba a sentirse menos que una mujer divorciada y con un hijo?

Como digna heredera de familia adinerada, Rocío tenía su propio orgullo.

Jamás sería como Araceli, que todo el tiempo buscaba pelear con las demás para sentirse importante.

La confianza no viene de otros, se la da uno mismo.

En ese aspecto, Eva y Rocío se parecían bastante.

Eva asintió sin más.

—Vamos.

...

Cuando André llegó manejando su carro, alcanzó a ver a Thiago rodeando a Sebastián, repitiendo una y otra vez “señor Sebastián” con una amabilidad exagerada.

En su mirada solo se notaba admiración cuando veía a Hache.

André se quedó quieto unos segundos, y enseguida notó cómo Hache le entregaba una cajita de regalo a Sabrina, la misma que contenía los aretes.

La caja estaba medio abierta y, cuando la luz del sol la tocó, brilló tanto que a André le ardieron los ojos.

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