—¿Señorita, por qué me mira así?
De inmediato, la atención de todos se centró en Sebastián tras escuchar esa pregunta.
Sebastián no se detuvo allí, sino que continuó:
—¿Señorita también quiere ir? ¿O quiere que le ayude a pedir permiso por usted?
Araceli sintió que la sonrisa se le desmoronaba en la cara.
¿Por qué Sebastián tenía que decir la verdad tan descaradamente?
No entendía qué pasaba por la cabeza de Sebastián. Le parecía que tenía un tornillo flojo.
Contuvo su enojo, pues no podía desquitarse ahí mismo.
Ya sabía que no podía contar ni con Sebastián ni con André.
Entonces, posó la mirada en Thiago, que siempre era el más accesible.
—Thiago, ¿te parece si la señora Vargas también te acompaña? La señora Vargas sabe un poco de tiro al blanco, ¿qué tal si nos echamos una competencia?
Últimamente, Thiago había estado practicando tiro, así que al escuchar a Araceli, los ojos se le iluminaron.
—¡Listo!
Sabrina la miró de reojo, sin decir nada.
Total, con tanta gente yendo, una más no hacía diferencia.
Además, así podría ver con sus propios ojos cómo reaccionaba André ante Araceli, ahora que la verdad había salido a la luz.
...
El grupo se fue en caravana al club deportivo más grande de Cartagena.
Sabrina, Thiago y Hache iban en un carro.
Jorge y André en otro.
Eva y Rocío compartían el suyo.
Al ver cómo se acomodaban los demás, Araceli terminó acercándose al carro de Sabrina.
—Thiago, ¿puedo ir con ustedes? ¿Te parece bien si voy en su carro?
Thiago miró a Sabrina, buscando su reacción. Como ella no mostró intención de oponerse, él asintió.
Un destello de desilusión cruzó los ojos de Araceli.
Había que reconocerlo: la familia Ramos sí sabía cómo educar a los niños.
Al menos, mucho mejor que si hubiera seguido con Fernanda Rivera.
Araceli también notó el cambio de actitud de Thiago hacia Eva; ya no se mostraba tan apegado a ella como antes.
Aprovechó para preguntar:
—Thiago, este tiempo que llevas con tu abuelo… ¿solo te la has pasado paseando? ¿No has estudiado nada?
Thiago contestó:
—El abuelo dijo que no hace falta cansarse tanto desde tan pequeño. Que si los demás niños pueden jugar, yo también tengo derecho. Así, cuando sea grande, no me voy a dejar impresionar por cositas y no cualquiera podrá engañarme con promesas tontas.
Las palabras inocentes de Thiago, aunque sin doble intención, calaron hondo en Araceli.
Sintió que, de alguna manera, se lo estaba diciendo a ella.
Con cautela, Araceli indagó:
—Thiago, ¿te cae muy bien Eva?
Thiago asintió con entusiasmo, y en sus ojos volvió a reflejarse esa admiración profunda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...