—Hache.
La voz de Sabrina sonó a su lado.
Sebastián se giró para mirarla.
—¿Qué pasa, Sabrina?
—¿Lo estás provocando a propósito? —preguntó ella.
—No, simplemente no soporto a Fidel —respondió Sebastián.
Aunque lo dijo con indiferencia, Sabrina sabía muy bien que, conociendo a Sebastián, no sería tan cruel con Eva sin una buena razón.
Lo más probable era que estuviera provocando deliberadamente a Fidel para desviar hacia él el odio que este sentía por ella.
Sabrina estaba a punto de decir algo, pero Sebastián se le adelantó.
—Sabrina, espérame aquí. Voy a traerte algo de comer.
Viendo cómo se alejaba Sebastián, Sabrina suspiró con resignación.
Poco después de que Sebastián se fuera, se oyó un alboroto en la entrada.
Sabrina pensó que había llegado alguien importante y se giró para ver.
Al reconocer a la persona, se quedó un poco sorprendida.
¿Era… Ulises?
Aunque Sabrina y Ulises eran enemigos a muerte, los Valdés no tenían nada en su contra.
Las grandes familias estaban entrelazadas de formas complejas; por muy crueles que fueran los métodos de Ulises, los acuerdos y colaboraciones del pasado no eran algo que se pudiera cancelar por un simple capricho.
En cuanto Ulises entró al salón, atrajo todas las miradas.
Casi todos en su círculo social se habían enterado de lo que había pasado en la familia Hoyos recientemente.
En su momento de mayor debilidad, muchos de los enemigos de Ulises no solo aprovecharon para atacar al Grupo Hoyos, sino que incluso enviaron sicarios para asesinarlo.
Todos sabían que Ulises había resultado gravemente herido; no solo había perdido una oreja, sino también un brazo.
Por eso, cuando llegó a la fiesta, muchos querían ver en qué estado tan lamentable se encontraba.
Sin embargo, para sorpresa de todos, por fuera, Ulises no parecía muy diferente de antes.
—¡A mí Ulises nunca me ha caído bien! ¡Bien merecido se lo tiene!
—Menos mal que Eva no acabó con alguien así. Fidel me parece mucho mejor que ese demonio asesino.
—¡Que Eva huya rápido y no vuelva a tener nada que ver con ese tipo inhumano!
Ulises ignoró los comentarios de la gente y entró al salón solo, con el rostro impasible.
Había visto y vivido cosas mucho peores, así que no iba a dejar que esas burlas y comentarios le afectaran.
Recorrió el salón con la mirada, como si buscara a alguien.
Cuando vio a Sabrina, su vista se detuvo un instante, pero la desvió rápidamente.
Finalmente, sus ojos se posaron en Eva, que estaba entre la multitud.
Eva charlaba animadamente con un grupo de empresarios y no parecía haberse dado cuenta de la llegada de Ulises.
Una vez que encontró a quien buscaba, Ulises comenzó a caminar hacia ella.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...