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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1375

Miró a los doctores.

—El señor Castaño está sufriendo un delirio, no para de decir incoherencias. Denle un tratamiento sencillo para empezar.

—Sí, señor Fonseca —respondieron los doctores con sumo respeto.

Dos de ellos se acercaron a la cama y empezaron a sujetar a Julio con correas de sujeción.

El rostro de Julio finalmente cambió.

—¡¿Qué van a hacer?!

—Solo vamos a tratarlo, señor Castaño —dijo un doctor con voz amable—. No se asuste, no es nada que ponga en riesgo su vida.

Julio intentó decir algo más, pero una corriente eléctrica le recorrió el cuerpo desde la cabeza.

Todo su cuerpo comenzó a convulsionar sin control, impidiéndole articular palabra.

Dos de los doctores, sosteniendo un aparato de electrochoques, comenzaron a aplicar descargas en la cabeza de Julio.

Julio estuvo a punto de desmayarse por el dolor.

Sin embargo, los doctores controlaban la duración de las descargas con una precisión milimétrica.

Justo cuando veían que iba a perder el conocimiento, se detenían.

Media hora después, Julio tenía los ojos en blanco, echaba espuma por la boca y había perdido el control de sus esfínteres.

Aunque el mundo entero lo había visto en una transmisión en vivo que le causó una enorme humillación, nunca se había sentido como en este momento: no solo despojado de toda su dignidad, sino también sometido a una tortura física.

El sudor empapaba por completo su cuerpo. A través de su visión borrosa, vio a Sebastián observándolo con una mirada indescifrable.

—Julio, Sabrina nunca te ha hecho nada, pero tú insistes en creer que quiere hacerte daño. Tu paranoia es demasiado grave. De ahora en adelante, quédate aquí y recupérate tranquilamente. Considera este tu nuevo hogar; los doctores te tratarán como si fueran tu familia.

Dicho esto, y sin esperar respuesta de Julio, se dio la vuelta y salió de la habitación.

Unos segundos después, el chisporroteo de la corriente eléctrica volvió a sonar, seguido de los gritos desgarradores de Julio.

Cada vez que Julio maldecía a Sabrina y a Sebastián, los doctores interpretaban que estaba teniendo un ataque de histeria y le aplicaban descargas eléctricas en la cabeza.

El tiempo que pasaba maldiciéndolos era el mismo tiempo que duraban las descargas.

Una vez, se pasó tanto de la raya que acabó en cuidados intensivos.

Después de varias de esas, Julio aprendió la lección y dejó de buscarse problemas.

Sabía que no podía seguir allí.

Pero le habían quitado el celular, todas las habitaciones tenían barrotes de hierro y los doctores lo vigilaban día y noche. No tenía la más mínima posibilidad de escapar.

Aun así, Julio no se dio por vencido. Fingió ser dócil para engañar a los doctores mientras, en secreto, se acercaba a otros pacientes para intentar conseguir alguna forma de contactar con el exterior.

Justo cuando creía que estaba a punto de lograrlo, resultó que el paciente con el que había hecho contacto era, de verdad, un enfermo mental.

***

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