~ARTEM~
Apenas salí de la reunión con Valdés, llamé a Maksim para informarle de los resultados de la negociación.
—Pensé que ya no me ibas a llamar, que había surgido otro retraso o que Valdés te había tomado como rehén para presionarme a aceptar sus demandas y que por eso no podías comunicarte conmigo —dijo apenas respondió.
No pude evitar sonreír y mucho menos inventar otra mentira de m****a.
—La reunión se retrasó un poco.
—¿Un poco? —espetó—. En la mañana me dijiste que ya ibas saliendo para reunirte con Valdés y me devuelves la llamada hasta ahorita que ya es de noche.
Cerré los ojos y respiré profundamente.
No iba a discutirle absolutamente nada porque tenía toda la maldita razón y eran mis jodidas mentiras las que me estaban metiendo en estos putos problemas.
—Surgió otro retraso.
Fue lo único que se me ocurrió responder, porque las excusas de mi bolsa de mentiras estúpidas ya se me estaban acabando.
—¿Otro?
—Ajá, pero el acuerdo ya se firmó —agregué, esperando que eso lo calmara—. Así que ya no hay más que negociar con Valdés y podemos seguir adelante con todo.
Eso pareció no importarle en lo más mínimo a Maksim, se enfocó solamente en lo que yo estaba haciendo.
—Joder, Artem, ya pareces mujer alistándose para una cita, que se retrasan todas y luego ponen mil excusas para disculparse por haberte hecho esperar como imbécil.
Volví a respirar.
—Lo sé. Tienes toda la razón.
—¿Entonces me vas a decir qué es lo que pasa? —insistió—. Porque todo este cuento de que estás viajando tanto a México y teniendo mil atrasos por x o y motivo que únicamente tienen que ver con los peros que Valdés ponía ya no me lo estoy creyendo más.
Asentí aunque no pudiera verme.
—Cuando regrese te voy a contar todo, te lo prometo —aseguré.
Soltó un bufido que crepitó a través de la línea.
—¿Y cuándo piensas regresar?
M****a.
Aquí iba.
—No mañana.
—¿No? ¿Entonces ahora?
—Mucho menos.
—Lo sé y lo mismo eres tú para mí, así que sí, confío en ti, pero de la misma forma quiero que tú confíes en mí y me cuentes los putos problemas en los que te metes.
Sentí que me tragaba una puta piedra y que me caía pesada en él estómago.
—Tú has estado conmigo en mis peores momentos —agregó—. Has puesto tu vida en riesgo por mis putos problemas. ¿Crees que no haría lo mismo por ti?
—Sé que lo harías —declaré.
—Entonces ¿qué pasa? ¿Por qué carajo no me cuentas qué te sucede realmente?
Me llevé la mano a la frente para masajearla y resoplé con un poco de frustración mientras lo hacía.
—No es porque no confíe en ti, Maksim —manifesté—. Sé que lo harías.
—¿Entonces cuál es el problema?
—El problema es que tú ahora tienes hijos y no quiero traer una maldita guerra cerca de ellos.
—¿Tan grave es la situación? —preguntó.
—No todavía, pero podría serlo.
Maksim rio con algo de arrogancia.
—Pues a la m****a todo lo que tú consideres mejor para mí, Artem —rebatió con firmeza—. No te preocupes por mis hijos, ellos tienen una madre digna de miedo que acabaría rápidamente con cualquier amenaza que trate de acercarse a ellos para hacerles daño. Y yo... yo no soy un hombre de cuentos rosas que solo se va a dedicar a vivir una feliz vida familiar, soy el Pakhan de la Bratva y como tal lo que quiero es matar a cualquier hijo de puta que se meta con los míos... Así que, si hay que matar a alguien, solo dime a quién diablos es que hay que matar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...