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La esposa de Blackwood romance Capítulo 104

Respiró hondo. Lo oí claramente, como si estuviera conteniendo una explosión.

—No es justo que me digas eso.

Silencio otra vez. Largo. Pesado.

Cuando volvió a hablar, la voz estaba más baja, casi ronca.

—Chloe… lo siento. De verdad. No sabía. Si me hubieras dicho…

—¿Y cómo se supone que iba a decírtelo? Si apenas me hablaste el viernes y el sábado ni siquiera me escribiste para decirme que habías llegado bien.

Mi respuesta lo hizo bajar la guardia enseguida.

—¿Cómo está tu padre ahora?

—Estable. Pero frágil. Los médicos pasan ronda en un rato. Mamá y yo estamos aquí desde las tres de la madrugada.

—¿Has dormido algo?

—No.

—Joder… Chloe, ve a descansar un rato. Come algo. No puedes estar así.

—No me digas lo que tengo que hacer. No ahora.

—No te lo estoy diciendo como orden. Te lo estoy diciendo porque me importa. Porque me estoy volviendo loco aquí pensando que te ha pasado algo y que yo no estaba para protegerte.

Se me hizo un nudo en la garganta. Porque debajo de toda esa furia, de esos celos absurdos, de esa posesividad que a veces me ahogaba… había verdad. Le importaba. A su manera torpe, controladora, insuficiente. Pero le importaba.

—Estoy bien —mentí—. O lo estaré. Cuando sepa que papá va a salir de esta.

—Voy a mover cosas. Dime qué necesitas. Lo que sea.

—No necesito nada. Solo… déjame en paz, Sebastián —dije colgando y rompiendo en llanto.

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