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La Desaparición de la Esposa Hacker romance Capítulo 70

Renata cayó al suelo aprovechando el impulso, y al escuchar las palabras de Begoña, rompió en llanto, sollozando con desconsuelo.

La escena resultaba idéntica a la que se vivía en el orfanato: murmullos y críticas no tardaron en aparecer entre los presentes.

—¿Por qué esa niña anda llamando “mamá” a quien no es su madre?

—La señora Guzmán solo tiene un hijo, ¿no?

—Aunque se equivoque al decirle mamá, eso no justifica que empuje a otra niña.

—Eso ya es el colmo.

Una persona se acercó a Renata y, movida por la compasión, la ayudó a levantarse, sacudiéndole el polvo de la ropa.

La directora del kinder intervino enseguida:

—Señora Guzmán, usted vino de repente a la escuela y quiere que expulsemos a esta niña sin razón. Esto no tiene sentido.

Begoña tomó de la mano a Tamara, levantó su carita para que todos pudieran verla y mostró la marca de unas uñas en su mejilla.

—Miren bien la cara de mi sobrina. Esas marcas se las hizo esta niña.

—Aún no he exigido que el personal del kinder responda por lo ocurrido y ya me estás juzgando tú a mí.

—Directora, ¿cómo pueden permitir que una niña así siga aquí, mandando a su antojo?

La directora dudó, recordando que el día anterior las maestras del grupo pequeño mencionaron un incidente de pelea, aunque dijeron que todo se había resuelto.

—Vamos a investigar el tema. Expulsar a la niña antes de aclarar los hechos sería demasiado, ¿no cree?

Ofelia, subiendo la voz, intervino:

—Claro, como la niña golpeada no es tu hija. Esta escuincla hasta se burló de mi hija frente a todos. Si siendo tan pequeña ya actúa así, ¿cómo pretenden que yo deje a mi hija en este kinder?

—Podemos aclarar el asunto ahora mismo, revisando las cámaras de seguridad —Begoña endureció el rostro, molesta porque los demás padres la miraban y criticaban desde su pedestal moral—. Y si deciden mandarla a otro grupo, eso también lo aceptamos.

Los demás padres, preocupados ante la idea de que Renata pudiera ser asignada al grupo de sus hijos, apoyaron la propuesta:

—Sí, revisemos los videos. No hay que culpar a nadie sin pruebas, pero tampoco podemos permitir que ningún niño salga perjudicado.

—Si en verdad su comportamiento es tan malo, lo justo sería expulsarla.

La empleada que llevó a Renata al kinder, al escuchar el revuelo, salió rápidamente y le marcó a Rosario para que llegara cuanto antes.

Begoña notó esto de reojo, pero no le dio importancia y se dirigió a todos:

—Vamos al área de vigilancia y aclaremos todo en este instante.

Los presentes siguieron a Begoña hacia la oficina de seguridad.

Mientras caminaban, algunos murmullaban:

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