"Flavio Moreno"
Ya había decidido ir tras Ruby y sus amiguitas allá en el sube y baja, porque esas tres sabían de todo lo que pasaba por ahí y si Irina hubiera ido para allá ellas con seguridad lo sabrían. Pero aún no había conseguido tiempo para eso, las cosas en el trabajo estaban bien agitadas y todavía fue la boda de Rick, motivo por el cual estaba reponiendo la guardia que cambié con un colega, entonces la cosa sería aparecer a hacer una visita a las chicas cuando saliera de la comisaría, antes de ir a casa.
—Comisario, adivine quién acaba de llegar. —Renata se paró en mi puerta y yo solo la miré. —Las chicas de la facilidad. —Parecía animada.
—¿Quiénes? —Entrecerré los ojos hacia ella que se rio.
—Ay, comisario, se me olvida que usted es hombre de familia. —Renata era muy burlona. —Ruby y las amigas, comisario, acaban de llegar.
—¿Estás bromeando? Justamente estaba pensando en ir hasta allá al sube y baja a hablar con ellas. —Abrí una gran sonrisa. —Vamos, Renata, vamos allá a saludar a las chicas.
Fui hasta la cárcel con Renata y sonreí a las chicas que se acercaron llenas de sonrisa.
—¡Ay, qué lindo! ¿Vino a liberarnos, verdad? —Ruby se apuró, siempre estaba al frente de las confusiones.
—¡Depende! ¡Ay, Ruby, tenían días que no aparecían, eh! Desde esa confusión con la ex de Rick. —Bromeé.
—Ay, comisario Moreno, ¿sintió mi falta? —Bromeó. —¿Sabía que he estado hablando con Tatá? Pobrecita de Tatá... dicen que puta es perdida, pero no, la perdida es la que se vuelve puta, y esa andaba muy perdida en el rollo, ya sabe cómo es. Pero ahora está saliendo de la derrota. —Ruby tenía buen corazón. —Creo que le dio rumbo a la vida, hasta me invitó a irme a vivir con ella, pero no todo el mundo tiene un Rick lindo en la vida para darnos la mano, ¿verdad?
—Ah, Rick es un tipo agradable de verdad. Tan agradable que se casó el sábado. —Comenté.
—Ay, solo no voy a decir que me pone triste porque vi a la chica ese día y ¡Dios mío, linda, casi una diva! —Ruby echó la cabeza hacia atrás en un gesto teatral, haciéndome reír.
—¿Quiere decir que tú y Taís se hicieron amigas? —Me pareció realmente interesante.
—Ah, comisario, ya sabe cómo es, ¡tengo la personalidad así cautivante! —Ruby hizo un gesto con la mano, como si abriera un arco sobre la cabeza.
—Ah, sé bien cómo es. —No pude evitar reírme. —Y es justamente por eso que quería hablar contigo.
—¡Dime, comisario, cómo puedo hacerte feliz, qué lindo! —Ruby apoyó los codos en la reja y apoyó la barbilla en la mano.
—¿Hay alguien nuevo andando por ahí por el sube y baja? —Pregunté.
—¿Nuevo? ¿Nuevo cómo, lindo? Porque así, nuevo, nuevo, no llegó nadie... —Ruby respondió, dejándome un poco confuso.
—¡Deja de hacerte la tonta, Ruby! —Gigi llamó la atención de la amiga. —Llegó ahí la tía de programa.
—¿Y desde cuándo esa es nueva, Gigi? ¡Ya está bien madurita, colega! —Ruby miró a la otra con desdén.
—¿Llegó quién? —Pregunté creyendo que no había entendido.
—Ay, es Roxane Pantera. Los tipos la apodaron tía de programa, porque, ya sabes, comisario, chica no es. —Ruby se rio. —Hasta le di una ayuda, pero Roxy es una persona así, medio difícil, ¿sabes?
—Tu problema es ese, ayudas a todo el mundo, Ruby. —Desirée comentó, mostrando su insatisfacción de estar ahí.
—Eso, Renata, y trae a Catita también. La tía está viviendo allá en el hotel de mala fama, ¿sabes cuál? ¿Donde vivió Tatá? Es ahí. —Ruby se animó.
Volví a mi oficina riéndome. Ruby era una figura sensacional. Dos horas después Renata apareció en la puerta de mi oficina para contarme que había llegado con Irina y Catita. Decidí dejar a Irina para lo último y le pedí a Renata que trajera a Ruby primero.
Fui oyendo a las chicas y liberando, mandé de vuelta a la celda solo a Catita. El borracho se había desmayado, entonces era hora de oír a Irina. Renata la trajo y la puso sentada frente a mí.
—Doña Irina, ¿cómo está? ¿Se acuerda de mí? —La saludé y me miró con disgusto.
—¿Qué estoy haciendo aquí? —Exigió, la postura altiva aún no la había perdido.
—Usted estaba peleando en la calle, por lo que me dijeron, peleando por el cliente del programa, entonces tenemos muchas posibilidades. —Le sonreí. —Pero también anduve conversando con Vanessa y me contó todo. —Estaba lanzando la carnada y esperaba que mordiera.
—¿Vanessa? ¿Qué Vanessa? No conozco a ninguna Vanessa y no tengo idea de qué está hablando. —Irina me miró como si estuviera loco.
—Estoy hablando del homicidio de Antonia Lancaster. —Expliqué y vi el color desaparecer de la cara de Irina. Se estremeció, pero se recuperó rápidamente.
—No tengo idea de qué está hablando, no conozco a ninguna Vanessa y, hasta donde sé, esa loca de Antonia se mató. —Irina se encogió de hombros.
—Irina, ¡se acabó el juego! Antonia fue asesinada y Vanessa ya te entregó. —Insistí.
—¿¿PERO QUIÉN DIABLOS ES VANESSA?? —Irina gritó, se estaba descontrolando, no lograría sostener la mentira por mucho más tiempo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....