"Taís"
¡Esa troglodita metida a guardia, ese día que fui al condominio, me rompió el diente otra vez! O sea, el mío no, el diente de la dentadura que estaba usando. Lo peor es que fui donde ese dentista mequetrefe para arreglar esa cosa y no lo encontré.
¡Ese dentista estafador! El portero del edificio me contó que se esfumó, de un día para otro, simplemente vació la oficina y desapareció. Y que estafó a mucha gente, pues cobraba por adelantado el tratamiento dental y mucha gente se quedó sin dinero y sin tratamiento. Y yo fui una de esas, ¿no?, porque me quedé sin el tal puente fijo que iba a hacer.
Claro que la loca de Ruby encontró la historia divertida y se rió como si le hubiera contado un chiste. Pero dijo que me iba a ayudar a resolver aquello. Pensé que conocía algún dentista y me iba a pedir que me ayudara, porque dinero no tenía. Pero no, la loca salió corriendo y cuando volvió me pidió la dentadura y el diente y cuando vi, estaba pegando el diente en la dentadura con pegamento instantáneo. Esa mujer estaba completamente sin sentido. Lo peor fue que casi pega la dentadura en la mesita de plástico que había en el cuarto. Bueno, por lo menos pegó, estaba torcido, pero pegó, entonces que fuera, hasta tener dinero, eso tenía que servir.
Terminé de arreglarme y fui a mi zona. Desafortunadamente, hasta conseguir resolver mi vida, tendría que hacer programas. Hasta busqué a mi antiguo patrón, ese para quien trabajé antes de ir a trabajar con Héitor, para pedirle mi trabajo de vuelta, pero había muerto y cerraron la oficina. Entonces tuve que enviar currículums y era una sucesión infinita de "no tenemos vacante" o "no tienes el perfil para la vacante" o "la vacante ya fue ocupada".
Sinceramente, parecía que nunca más iba a conseguir un empleo, ya estaba pensando hasta en hacer zona en una región más elegante, para poder cobrar un poco más, solo que ahí correría el riesgo de que esos estúpidos me vieran. Tal vez fuera mejor seguir aquí, donde nadie me reconocería.
Salí del hotel y caminé hasta la mitad de la cuadra cuando oí a alguien llamarme.
—¡Oye, Tatá Sexo Oral! Espera.
Me volteé y vi a un tipo viniendo corriendo, ya se estaba volviendo un cliente habitual, siempre en el callejoncito oscuro, porque decía que solo quería "la especialidad de la casa" y para eso no necesitaba cama. Un tipito tacaño y sin educación.
—¿Y qué tal, Tatá, vas a empezar el trabajo ahora? —Preguntó. —Vine más temprano hoy solo para pillarte con la boca limpiecita.
—¿Lo de siempre, amorcito? —Sonreí, pero en mi cabeza le estaba dando un puñetazo en medio de esa nariz grande.
—Ah, ya sabes, la especialidad de la casa. Te voy a decir, Tatá, eres muy buena en eso. Tan buena que el día de pago voy a querer el paquete completo solo para ver si eres buena en todo de verdad. —Se rió.
No entendí por qué la criatura tenía diez para hacer una cosa, pero no tenía treinta por el programa completo. Y cuando nos volteamos para ir al callejón sentí un jalón en mi cabello.
—¡Oye, puta, me estás tomando el pelo? ¡Esta zona es mía! —Era Catita Pega Fuego, una buscapleitos que vivía armando líos y ni me había dado cuenta de que había parado justamente en el lugar donde se paraba.
—¡Ay, Catita! ¡Qué ignorancia! Estaba bajando, solo paré porque el cliente me llamó. —Respondí, pero me miró fijamente.
—¿El cliente te llamó? ¿En mi zona? ¡No me hagas la loca, Tatá Sexo Oral! ¡El cliente en mi zona es mío, puta!
—¡Ah, vete a joder, Catita! Te la pasas llamándome puta, ¿te crees qué, monja?
—¡Tú te calmas conmigo, golfa! Acabas de llegar aquí, te estás creciendo mucho, ¡gallina!
—¿Y tú te crees la Emperatriz del sube y baja, ¿no?, ¡puta! —Respondí sin una pizca de paciencia y solo sentí la mano de Catita explotar en mi cara.
En un segundo la acera del sube y baja se había vuelto un lío, las otras chicas fueron rápido hacia nosotras, tratando de separar la pelea, un montón de tipos parados alrededor riéndose y haciendo barra y el lío solo se dispersó con la llegada de una patrulla.
Mientras la patrulla corría empezaba a darme cuenta de que no había forma de que mi vida empeorara más, había llegado al fondo del pozo.
—¡Oye, comisario, traje al grupo de Ruby otra vez! —El tal Cleito habló apenas entramos a la estación, solo que no vi a quién, pues la persona estaba sentada detrás de un mostrador alto.
—¿No me digas que estaban peleando otra vez? —Respondió el comisario y yo conocía esa voz, no era posible que iba a pasar por esto, ¡este maldito pozo en que caí no tenía fondo! Entonces salió de detrás del mostrador y me miró directamente.
—¡Noooo! —Soltó una carcajada fuerte. —¡Pero mira nada más dónde fuiste a parar!
—Uy, gente, ¿conoces a Tatá Sexo Oral, comisario? —Ruby no podía quedarse callada y Flavio echó la cabeza para atrás y soltó otra carcajada.
—¿Tatá Sexo Oral? Sí, ¡no necesita explicaciones! —Flavio se paró frente a mí y me miró, de repente se puso serio. —Me pregunto, Taís, por qué alguien tira la vida que tenías por la borda, así, sin motivo aparente.
—Uy, gente, hay historia, ¡trae las palomitas, Cleito! —Ruby se alborotó.
—Ah, ¿no saben, chicas? —Preguntó Flavio, pero tenía los ojos sobre mí. —Cuéntales a las chicas, Taís, van a tener toda la noche para charlar.
—Renatinha, lleva a las chicas a la celda y pásale el caso a Bonfim, por favor. —Flavio se alejó, vi la expresión de desprecio en su rostro. Ahora sí, estaba en el fondo del pozo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....