"Anabel"
Miré las tres cajas en mis manos y miré a Melissa un tanto confundida. La mirada que me devolvió fue esa mirada de quien dice "anda, ve rápido" y rápidamente se formó una fila en la puerta del baño de la casa de Catarina.
—Muy bien, vamos a organizar la fila. —Melissa estaba en modo "misión a cumplir". —Cat, eres la dueña de la casa, vas primero.
—Déjame ir después, Mel, por favor, por favor. —Manu juntó las manos en súplica.
—¡Ay, está ansiosa la chavita! —comentó Mel y Manu sonrió.
—Mi delegado y yo decidimos darle un hermano o hermana a Azucena. —Manu parecía emocionada.
—¿Y por qué no sabíamos eso? —Mel la miró.
—Porque acordamos que vamos a dejar que fluya y si fluye, fluyó. Medio sin compromiso, sin presión, para que yo no me ponga ansiosa. —explicó Manu. Me parecía muy linda la relación de ella con Flavio, ¡los dos eran tan tiernos juntos!
—Está bien, eres la segunda. Lisa, vas después de Manu, Sam después de ti, luego yo y, por último, ¡la novata del grupo, Anabel! —Mel me dio una sonrisa satisfecha. Levanté el dedo como si fuera una niña en el salón de clases. —¡Habla!
—¿Siempre hacen esto juntas? —pregunté tratando de entender todo ese movimiento.
—En realidad es la primera vez, pero pensé, generalmente aparece una embarazada que fue tomada por sorpresa en el grupo y tú dejaste los anticonceptivos, Cat se quejó del perfume de Patricio, lo que ya pasó antes... —Melissa empezó a explicar, pero fue interrumpida por Cat.
—¡Nah-nah-nah-nah-no! Ni hablar, no me olvidé del anticoncepcional esta vez, ¡para nada! Es más, estoy tomando la píldora justamente para no olvidar que tengo que cambiar el implante, es riguroso, todos los días, a la misma hora, ¡siempre! No, no estoy embarazada, ¡esta vez no! —Catarina pareció medio nerviosa.
—¿Segura, Catarina? ¿No hubo ningún evento que pudiera haber anulado el efecto de la píldora? Porque me acuerdo de que el mes pasado tuviste una crisis de sinusitis y necesitaste antibióticos. Y dudo mucho que te hayas mantenido lejos de tu maridito. —Melissa miró a la amiga que bajó la cabeza y maldijo bajito.
—Bueno, tres de nosotras tenemos motivo, ¿pero las otras tres? Dime, Mel, ¿el príncipe tiene chance de ser papá? —se rió Sam.
—No, solo voy a hacerme la prueba para apoyarlas, solo porque va a ser divertido. Ya tú, Sam, tuviste una virosis el otro día, ¿verdad? —Melissa miró a Samantha que se puso pálida al instante.
—¡Ni en broma! Uno es suficiente para mí. —respondió Sam de inmediato.
—¡Bueno, entonces yo también solo voy a hacerla por diversión! No me enfermé, mis inyecciones están al día, ¡todo tranquilo para mí! —sonrió Lisa y Mel entrecerró los ojos hacia ella.
—Si todas están embarazadas y tú no, te vas a poner triste por perderte el mejor momento maternal. —Melissa le sonrió a Lisa que se puso tristona. Como siempre, Melissa sabía de las cosas.
—¿Pero, Mel, por qué tres pruebas? —preguntó Manu.
—Para estar seguros. —Ante las miradas Melissa explicó. —Una puede fallar, entonces con dos seguimos con la duda, con la tercera es garantizado, saben cómo es, mejor de tres, la tercera desempata, ¡siempre!
—¡Para mí eso es que estás loca, Mel! —Sam nos hizo reír.
—Bueno, empecemos de una vez, entonces, para saber si echo a Alessandro de la casa o no. —Catarina parecía realmente perturbada con la posibilidad de un nuevo embarazo.
—Ve allá. No sé si llamo al tío Álvaro ahora o después de los resultados... —Mel conjeturó haciéndonos reír y aliviando la tensión de ansiedad del momento.
Una a una entramos y salimos de ese baño con la solemnidad de un ritual sagrado. Confieso que estaba un poco nerviosa. Melissa había vaciado el aparador que quedaba ahí en ese pasillo y puso ahí seis hojas blancas, cada una con el nombre de una de nosotras, era donde dejaríamos las pruebas para esperar el resultado. También tomó nuestros celulares y cronometró el tiempo de cada una. Fuimos sentándonos en los sofás de la sala en silencio, ansiosas, nerviosas y llenas de expectativas. Por supuesto que Melissa puso su propio celular para grabar el momento. Pensaba en todo realmente.
—¡Muy bien! —Melissa rompió ese silencio profundo. —Cat, hora de la verdad, voy a tomar tu prueba. Recordando, chicas, una rayita es negativo, dos es positivo.
Melissa trajo las tres pruebas y se las entregó a Cat, quien miró la primera prueba y el pánico en sus ojos ya revelaba el resultado.
—¡No lo creo! —pronunció Catarina con voz débil y miró la segunda prueba y rápidamente la tercera. —¡Voy a matar a Alessandro! Estoy embarazada... ¡otra vez!
—No eres viejo, ¡eres un galán maduro! —se rió Sam. —Que va a perder noches de sueño para cuidar un bebé llorando. Estoy embarazada. Y ni siquiera puedo enojarme o preocuparme, ¡porque sé que Heitor va a estar eufórico!
—¡Ay, Dios mío, ya estoy esperando una niña igualita a la mamá y con los ojos del papá! —se rió Melissa y fue a buscar las siguientes pruebas. —Tu turno, Lisa.
Lisandra miró las pruebas, se recostó en el sofá molesta y cruzó los brazos.
—Te dije que te ibas a poner triste. Dio negativo. —Mel no preguntó, tenía certeza y Lisa confirmó. —Mi linda, todavía hay tiempo, solo tienes que dejar el anticonceptivo y hacer un hijo.
—¿Tú también vas a hacer un hijo para participar del mejor momento maternal? —preguntó Lisa.
—No, voy a esperar que Nando se decida primero, ya saben... —Melissa suspiró y fue a buscar sus pruebas y las mías, yo estaba tan nerviosa que creí que tardó una eternidad en volver. —Bueno, chicas, como saben el mío dio negativo. Tu turno, Ana.
Melissa me entregó las pruebas, estaba con los ojos cerrados, nerviosa, con las manos temblorosas. Una a una, cada una que miré el resultado fue el mismo, ¡estaba pasando, sería madre! Ni podría describir lo especial que era este momento, quería saltar, gritar, celebrar, pero solo me quedé sentada absorbiendo las emociones, no quería agitar a mi pequeño tesoro dentro de mi barriga, aunque no pasara de ser un guisante o un grano de frijol, ya era un bebé formándose dentro de mí, un bebé del hombre que amaba.
—¡Dios! ¡Miren la hora! Tengo que irme, chicas. Agenden sus citas con el tío Álvaro y después me cuentan todo. ¡Besos! —Melissa de repente tenía prisa.
—¿Para qué la prisa, Mel? —le gritó Cat que ya llegaba a la puerta.
—Estoy ayudando a la hija adolescente de mi vecina con las matemáticas. ¡Es pésima! —respondió Mel y salió corriendo.
—¿No paró con eso de ayudar adolescentes con matemáticas? —preguntó Molina.
—Nunca va a parar, le encanta jugar a la maestra. —se rió Cat.
En los minutos siguientes, Molina conversó con nosotras, agendó nuestras consultas y me explicó muchas cosas que yo, como madre primeriza, no tenía idea. También conversó con Lisa sobre la posibilidad de que tardara en embarazarse después de dejar las inyecciones, pero ella estaba decidida. Sin embargo, a estas alturas solo pensaba en cómo contarle a Rick y empecé a tener miedo de que no fuera a estar tan feliz.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....