"Anabel"
Ya me estaba aburriendo de quedarme todo el día en el departamento sin tener qué hacer. Quería volver a trabajar, pero Rick y Don aún no lo creían seguro, además Átila estaba haciendo un excelente trabajo en la empresa. Al menos tenía la consulta con el médico que me recomendó el Dr. Molina hoy, para que pudiera conseguir el certificado de sanidad mental.
—¿Qué pasa, chica bonita? —Rick me miró mientras yo revolvía la ensalada de frutas del desayuno.
—Nada, mi corazón. Solo me estoy aburriendo. —Suspiré y lo miré.
—Me imagino. También debes sentirte presa. —Me pasó la mano por la cara. —Voy a pensar en algo para que no te aburras tanto.
—Al menos hoy tengo una consulta.
—Sí, vengo a acompañarte.
—Corazón, no hace falta. Andas dejando mucho tu trabajo por mi culpa, acabas de asumir una nueva función. Además, el médico no va a permitir que entres. —No quería que se complicara en el trabajo por mi culpa.
—Está bien. Pero Sandra y Douglas se quedan pegados a ti y te esperan en la puerta del consultorio. —Recalcó y le di una pequeña sonrisa.
—No te preocupes. Seré cuidadosa. —Le aseguré.
—Entonces me voy al trabajo y tú, chica bonita, me llamas cuando llegues a casa. —Se levantó y se inclinó sobre mí. —Y si quieres llamarme antes de llegar también... o si me extrañas... —Me daba besos entre las palabras que decía y empecé a reírme.
—Vamos a estar todo el día al teléfono, ¡porque aún ni sales y ya te extraño! —Comenté y abrió una sonrisa radiante.
—¡Me gusta saber eso! —Me dio otro beso. —¡Mmm! Necesito irme, antes de que decida jubilarme solo para quedarme en la cama contigo todo el día.
—No me voy a quejar. Al menos no me voy a aburrir. —Aún me estaba riendo cuando salió.
Mi consulta estaba programada para después del almuerzo, entonces tenía tiempo de sobra. Después de que terminé de organizar la cocina del desayuno aún podía caminar de un lado a otro en el departamento. Y entonces pensé que tal vez podría almorzar afuera. Me arreglé y encontré a los guardias discutiendo en la puerta.
—Ya te dije que uno de nosotros debería ir adelante y verificar si el hospital está seguro. —Sandra le hablaba a Douglas con poca o ninguna paciencia.
—Sandra, el hospital es enorme, solo uno haciendo la verificación no sirve de nada. Lo más seguro es que estemos los dos con ella y, si aparece alguna amenaza, reaccionamos juntos, uno se encarga de la amenaza y el otro sale con ella del punto de tensión. —Douglas respondió, claramente haciendo un gran esfuerzo para mantener la calma.
—¡Eres un terco! Esto no va a funcionar. —Sandra se quejó.
—Ok, soy un terco, pero también soy el jefe de seguridad, entonces va a ser como dije. —Douglas estaba dando el tema por terminado.
—¡Eres frustrante, Douglas! —Sandra estaba muy irritada y pensé que era mejor interrumpir.
—Ustedes dos pelean como si estuvieran casados desde hace unos treinta años. Parecen dos perros feroces listos para agarrarse a mordidas. —Me acerqué. No era la primera vez que veía a los dos discutir, pero siempre era por las mayores tonterías.
—Estás pasando por un momento muy delicado, me imagino que tu propio padre tratara de secuestrarte fue bastante difícil.
—Sí, esa idea suya de encerrarme en un sanatorio es medio perturbadora. Ni sabía que ese tipo de lugar aún existía.
—Existen, no deberían existir como eran antiguamente, aunque existen algunos que resisten y utilizan metodologías ultrapasadas. La tendencia de la psiquiatría es tratar a los pacientes en el seno familiar, un tratamiento más humanizado y que posibilite la integración social, pero algunos casos aún necesitan internación, porque a veces la familia no logra lidiar o el paciente se convierte en una amenaza para él y para otros y la internación se vuelve necesaria para el propio bien del paciente.
—Entendí. Debe ser un lugar muy triste, principalmente para aquellos que no necesitarían estar ahí, para quien realmente no está loco. —Suspiré pensando en cuántas historias tristes debían existir en un lugar así.
—Nadie está loco. —Sonrió como si yo fuera una niña tonta. —Ese es un término negativo y muy peyorativo para describir a un paciente psiquiátrico, las personas sufren de trastornos mentales que ya están nominados y diferenciados por términos técnicos más correctos. Y yo creo que tú no encajas en ninguno de ellos, pero, voy a pedirte que regreses para algunas consultas más.
—¿Por qué? —Me sentí ansiosa, pensé que me daría inmediatamente el dictamen que necesitaba.
—Porque esa es la práctica. Voy a certificar que no sufres de ningún trastorno psiquiátrico, ese tipo de cosas no se certifica en una sola consulta.
—Pensé que me libraría de esto hoy. ¿Cuándo debo regresar?
—La próxima semana. Y también voy a pedir algunos exámenes, deberás traerlos. Tal vez aún logres hacer alguno hoy. Te voy a enviar con una psicóloga amiga mía que hará las pruebas psicológicas. No voy a recetar nada, no pareces necesitarlo, duermes bien, te alimentas y estar un poco ansiosa y tensa en la situación en que estás es normal y aceptable.
El médico pasó los exámenes y programó el regreso, también tuvo la gentileza de programar con la psicóloga que también atendía en el hospital y logró hacerme un espacio. Pasé el resto del día y parte de la noche en el hospital, yendo de una sala a otra y cuando terminé todos los exámenes ya estaba agotada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....