"Ilana"
Estaba llegando a la casa de Vladimir, necesitaba que entrara al sistema de la universidad y alterara mis notas y mi asistencia, no podía reprobar otra vez solo porque no había ido a clases. Y aprovecharía para pedirle que incluyera una orden de pago en el sistema de la empresa, necesitaba más dinero.
Ay, descubrir a Vladimir fue muy bueno para mí. Un nerd idiota que conocí por casualidad en el gimnasio y que terminó cayendo en mis encantos e hacía todo lo que yo quería. Ah, pero él también sacaba provecho, yo pagaba bien por sus servicitos.
—Pero... ¿qué es aquello? ¡No, no, no! ¿La policía? ¿Qué hizo ese idiota para llamar la atención de la policía? —Paré mi carro a cierta distancia de la casa de Vladimir y me quedé observando. Y vi cuando pusieron a Vladimir y su mamá en la patrulla y ahí vi a ese grandulón saliendo. Reconocería a ese delegado a kilómetros, además de ser grande, estaba bueno, en eso estaba de acuerdo con esas putas que pasaron la noche en la celda conmigo.
¡Esto no era bueno! Necesitaba pensar. ¿Qué haría? Ese idiota no podía mencionar mi nombre. Necesitaba saber qué estaba pasando. Tuve una idea y tomé el celular rápido.
—Isidoro. Es Ilana. Necesito que vayas a la delegación. —Hablé tan pronto como contestó.
—Ilana, ¿qué hiciste ahora? —Isidoro habló con voz cansada.
—No te importa. Vas a ir a esa delegación donde yo estaba. Vas a buscar ahí a tu nuevo cliente, Vladimir de Lima. Es un nerd idiota que juega a ser hacker. Ve allá y descubre qué está pasando y después me llamas. Y no lo dejes hablar de mí. —No era tan difícil, solo tenía que hacer lo que le estaba pidiendo.
—Ilana, no es así como funciona. Mi servicio tiene un precio. ¿Tu papi va a pagar? —Ay, abogados... tan apegados al dinero.
—¡Ni sueñes con contarle esto al viejo! Ve allá y haz el trabajo, después te pago. —Esto no podía costar tanto.
—Después no, Ilana, hoy mismo. —Exigió.
—Ya, ya. Hoy mismo. Ve allá y no dejes que ese nerd estúpido diga que me conoce. Después me llamas y nos encontramos y te pago. —Tenía dinero en el banco, seguramente era suficiente.
—¡Está bien! Lo voy a hacer. —De repente la voz de Isidoro se puso hasta animada.
Ya estaba cansada de andar por el centro comercial esperando que Isidoro me diera noticias. No era posible que esto estuviera tardando tanto. Pero ahí sonó mi teléfono.
—Ay, Isidoro, ¡qué tardanza! —Me quejé y él solo se rió.
—¡El proceso es lento, Ilana! Hice lo que me pediste. —Habló y necesitaba saber qué había pasado, pero no contó.
—¿Y...? —Estaba ansiosa.
—Mira, Ilana, es mejor que nos encontremos, te cuento todo y me pagas. —Pero qué fastidioso, ¿iba realmente a cobrarme por esto? Una cosita de nada.
—Ay, Isidoro, estoy en el centro comercial, pasa por aquí. —Hablé, que viniera a encontrarme.
—De ninguna manera me voy a meter en un centro comercial lleno a esta hora. Vienes acá. Te estoy esperando. —¿Me estaba dando una orden? Resoplé, no iba a hablarme así. —O le llamo a papi...
—¡Ya sabes que no puedes hablarle de esto a papi! —Respondí malhumorada.
—Entonces te voy a mandar la dirección de donde estoy y vienes hasta acá. —Habló y me colgó, en mi cara. ¡Ese estúpido!
Mandó la dirección, me subí a mi carro y fui. O ese estúpido le contaría al viejo y el viejo no podía enterarse de que era yo quien mandaba subir los videos de Anabel a internet y que yo fraudaba las notas de la universidad o que tenía un esquemita para robar de su empresa.
—¡Diez mil, mimada! Y mira que estoy cobrando un valor simbólico, en consideración a tu padre, que me pagó mucho más ese día que te acompañé a la misma delegación. —Me miró, tenía una mirada severa.
—¿Diez mil? ¡Estás loco! ¡Eso es mucho dinero! —Estaba casi gritando. Pero él solo esperó. Lo miraba atónita.
—¿Terminaste tu berrinche? —Preguntó pacientemente.
—No tengo todo ese dinero, al menos no ahora. Yo... —Necesitaba convencerlo de darme un plazo.
—Entonces voy a hablar con papi, explicarle clarito todo lo que ese nerd hizo por ti y recibir mi dinero, probablemente con una bonificación. —Puso el vaso sobre el aparador detrás de él.
—Isidoro, por favor, no...
—Convénceme, Ilana. ¿Qué tienes para darme como garantía de que me vas a pagar?
—Yo... nada... pero... —Y entonces me acordé de mi mamá. Una vez me dijo que siempre podemos tener lo que queremos de un hombre, siempre que supiéramos complacerlos. ¡Pero esto sería un sacrificio enorme!
—Ilana, mi tiempo es dinero, entonces si no tienes cómo resolver tus pendientes, voy a llamar a papi.
—¡No, Isidoro! —Me levanté y fui hasta él. —Puedo ser muy buena para ti, si eres bueno para mí. —Pasé el dedo por los botones de su camisa y la sonrisa que abrió me indicó que había llegado donde él quería y que mi mamá tenía razón.
—Muy bien, mimada, ¡entonces sé muy buena! —Se rió, me empujó al sofá y se acostó sobre mí. Y mientras él me tocaba me acordaba de mi mamá diciendo que había que hacer sacrificios por un bien mayor.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....