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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 835

"Anabel"

Era una pesadilla lo que pasaba siempre que ella me veía. Y ahora, todo lo que dijo frente a Rick, me dejó destrozada. Pero él me defendió, aun sin saber quién es esa mujer. Me puso en el auto y salimos del Club Social. Estaba nerviosa, llorando y temblando y no lograba parar. ¡Era siempre así!

Rick me llevó a su casa y cuando llegamos, me sentó en el sofá. No lograba parar de llorar. Una desesperación crecía dentro de mí cada minuto haciéndose mayor. Se alejó y cuando volvió traía una taza de té.

—¡Bebe esto, amor! —Me entregó el platillo y la taza con cariño y se sentó en la mesita de centro, frente a mí. —Calma, ya pasó y voy a tomar medidas para que no vuelva a pasar.

Pasaba las manos por mis piernas, un movimiento suave de va y ven que me iba calentando y el contacto de sus manos en mi piel me iba calmando.

—¡Es e-ella, Ri-rick! —Le sollocé.

—¿La madre de tu amiga, la que el esposo engañó con una chica y todos creen que fuiste tú? —Había percibido exactamente quién era y yo apenas confirmé.

—Quédate tranquila. Nada de lo que dijo es verdad y yo lo sé. Tómate tu té y cálmate, mi amor. —Continuaba ahí, afectuoso y atento y mi corazón se apretó.

Terminé el té y le entregué la taza. La puso sobre la mesita y se sentó a mi lado, jalándome a su regazo y dando besos cariñosos en mi rostro. Nos quedamos ahí por un buen tiempo. Hasta que me calmé. Fue solo entonces que volvió a hablar.

—Sé que es un tema difícil, pero necesito saber para poder lidiar con esto. ¿Puedo hacerte algunas preguntas? —Su voz era cautelosa.

—Puedes. —Suspiré. —Lo que quieras.

—¿Siempre hace esto? —Fue la primera pregunta.

—Cada vez que me ve, desde que todo pasó hace como ocho años. Con el tiempo aprendí a evitar los lugares que ella, su familia y las amigas frecuentan. Tenía tanto tiempo que no iba al Club Social. Siempre me gustó ahí. Pero mi hermano me convenció, dijo que probablemente nadie más se acordaba de aquello, ya hace tanto tiempo. Pero estaba equivocado. —Expliqué a tropezones.

—¡No tienes que dejar de ir a ningún lugar! —Me encaró.

—Es mejor que ser humillada, Rick. Las personas me hacen caras cada vez que me ven. Ella se las arregla para envenenar a las personas, para que nadie se me acerque. —Le di una sonrisa triste. —Es como si pusiera sobre mí un letrero luminoso que dice "cuidado, soy una roba-maridos", no exactamente con esas palabras. Ella usaría términos peores.

—¿Sabes qué pienso? Eso te afecta demasiado y no debería. ¿Por qué nunca buscaste deshacer ese malentendido?

—Lo intenté. Pero la chica que se acostó con su esposo se volvió la mejor amiga de su hija y nada de lo que dije tuvo ningún valor. Esa chica siempre está llenándoles los oídos a las dos. Y todas las veces que traté de defenderme o que pensé en ir tras esa historia mi padre me lo prohibió. Dice que ya arrastré demasiado el nombre de la familia por el lodo.

—¿Y tu hermano? Parecen llevarse muy bien.

—Sí, amo a mi hermano. Es cinco años mayor que yo. Estaba estudiando en el exterior y volvió a casa justo después de ese escándalo. Sabía lo que vio en los videos que circularon y lo que mi padre y mi madrastra le contaron. Y yo era la chica problema, entonces ¿cómo iba a creerme? Mi padre le aseguró que había investigado la historia y él le creyó.

—¿Pero tu padre nunca investigó?

—No. Solo aceptó lo que esa mujer dijo y vio el video y creyó.

—¿Aún tienes ese video?

—Sabes, Anabel, pasé un año alejado de ti, porque necesitaba evitar problemas, no quería sufrir de nuevo, no quiero, y pensé que lo mejor sería eso, alejarme. —Suspiró. —No hubo ni un solo día que no haya sentido tu falta, que no haya querido llamarte. Cuando me encontraste en ese bar, estaba justamente pensando en ti, en lo bueno que sería poder llamarte y pedirte que fueras a encontrarme.

—¿Estabas?

—Estaba. Cuando me alejé, solo consideré que nuestros padres se detestan y ni sé por qué y que tienes fama de ser sinónimo de problema. El hecho de que no me dijeras quién eras, me hizo pensar que querías esconder tu historia de mí. Estaba confundido y lleno de problemas también.

—¿Y qué cambió, Rick?

—No cambió. Solo me di cuenta de que no servía de nada huir de los problemas si quería estar contigo y cada vez que quería llamarte y no lo hacía me sentía mal. Entonces quisiste contarme todo y vi la sinceridad en tus ojos. Te creo, Ana y, de cualquier forma, el pasado no me importa. Lo que importa es que me enamoré, no sé cuándo, solo sé que me di cuenta de eso hoy.

—¡Gracias! —Ya sentía las lágrimas amenazar con caer otra vez, sus palabras me emocionaron.

—No me agradezcas. Quiero que te fortalezcas. Me di cuenta de que todo lo que viviste te afectó mucho, afectó tu amor propio y eso no es bueno. Eres increíble y mereces mucho más que apenas aceptar cualquier cosa que recibes como un favor que te hacen, no es favor, te lo mereces y mereces más de lo que has recibido.

—Me siento mal, impotente. Y a veces pienso que todo fue mi culpa. Mi padre me dijo miles de veces que busqué eso con mis propias manos. Que si no hubiera hecho la rebelde sin causa, nada de eso habría pasado. Pero...

—¡Tu padre está equivocado! Estabas enojada y tenías todo el derecho de estarlo, perder a tu madre de la forma como la perdiste, deja a cualquiera dolido.

—Es como si no me amara, Rick, como si no hubiera pensado en mí, solo en ella. —Nunca hablaba de esto con nadie, pero estaba hablando con él.

—¡Entiendo! Vamos a conversar más sobre esto, quiero ayudarte y quiero que seas esa mujer extraordinaria que veo. ¡Tienes potencial, Anabel! Cuando te sientes segura, te revelas y quiero que sientas esa confianza, ese poder que tienes, todo el tiempo. Pero ahora, te voy a llevar a la cama y quitar ese vestidito hermoso, estoy loco por descubrir el color de tu ropa interior hoy. —Me hizo reír y me hizo sentir que las cosas podrían ser mejores.

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