Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 832

"Ricardo"

Llegué al trabajo y encontré a Manu esperando el elevador. Acababa de volver de la licencia de maternidad y había sido trasladada como asesora del director jurídico.

—Pero mira nada más, ¿silbando temprano, Rick? —Manu me observó con los ojos afilados.

—¡Llavecita! ¡Buenos días! —Le di un beso en su rostro. —¿Cómo está la pequeña Azucena?

—Imagino que durmiendo en la guardería que Catarina y Wanda crearon para mantener a todos los niños. —Manu se rio.

—¿Y cómo va en tu nueva función?

—¡La estoy amando, Rick! —Respondió con una gran sonrisa. —Pero no cambies de tema. Conozco esa alegría matinal, llegar cantando o silbando al trabajo... ¿quién es ella?

Estaba sorprendido con la pregunta de Manu. Solamente Alessandro y Patricio sabían lo que estaba pasando entre Anabel y yo.

—Ay, Manu. No es nada importante, apenas que las cosas comenzaron a mejorar. —Traté de evadir el tema, pues sabía que cuando el asunto llegara a oídos de Melissa se preocuparía y probablemente se metería.

—¡Ajá! Ya veo. ¿Y las cosas que mejoran atienden por el nombre de Anabel Lancaster, por casualidad? —Manu me encaró y en el exacto momento en que hablaba Lisandra se unió a nosotros y la puerta del elevador se abrió.

—Así es, cuñadita. Anabel en el área otra vez. Rick, Rick, te gusta el problema, ¿no? —Lisandra me encaró y entramos al elevador.

—Chicas, Anabel es una amiga... —Traté de explicar, pero ya estaban muy al tanto del asunto.

—¿Amiga con beneficios? —Lisandra me encaró como si aquello fuera una gran tontería.

—Sí, chicas, amiga con beneficios. Nada más que eso. Tú misma dijiste, Lisa, varias veces, que debería divertirme con la mujer equivocada hasta encontrar la correcta. —Argumenté, pero por lo visto no estaban satisfechas con eso.

—Sí, las cosas con Patricio comenzaron exactamente así y, ¡mira nada más, ahora tengo un bebé de él y estamos casados! —Lisandra habló irónicamente.

—Pues sí, cuñada, con Flavio fue igualito, "ah, vamos a ver adónde va a parar esto", y mira, como tú estoy casada y con un bebé. —Manu continuó y percibí adónde querían llegar.

—Relájense, chicas, conmigo no va a ser así. —Traté de asegurar. El elevador se detuvo y las puertas se abrieron, Manu salió y antes de que las puertas se cerraran dio la sentencia.

—¡Veremos, Rick, veremos! —Las puertas se cerraron y Lisandra se estaba riendo a mi lado.

—¿Puedo decir solo una cosa? —Lisa pidió y asentí. —Anabel es súper buena gente, pero sabes que es complicada y Patricio me contó el asunto entre los padres de ustedes. Entonces, amigo mío, solo ten cuidado, no quiero verte sufrir de nuevo, no te lo mereces.

—Ah, querida, ¡gracias! Pero eso no va a pasar. Me gusta estar con ella, pero es solo eso, solo nos estamos divirtiendo. Es hermosa, inteligente, divertida, hermosa, me deja cómodo... ¿ya dije que es hermosa? —Tenía la cabeza en lo que pasó en mi cama esta mañana.

—¡Sí, dos veces! —Lisandra se estaba riendo y me di cuenta de que ni yo estaba convencido de que esto podría volverse una gran confusión.

—No, Rick, solo aprendimos a reconocer las señales. —Patricio se rio. —¿Quieres mi consejo?

—No quiero, pero lo vas a dar de todos modos. —Conocía muy bien a mi amigo.

—¡Acepta que duele menos! —Patricio habló como si no me hubiera escuchado. —Acepta de una vez que estás enamorado de esa mujer y vas a ser feliz, pero sepan que tendrán muchos problemas.

—Empezando por tu padre y el de ella. —Alessandro continuó.

—Ustedes dos necesitan conseguir qué hacer. No hay nadie enamorado aquí. Anabel y yo somos apenas amigos y nos estamos divirtiendo en la cama. —Hablé, pero tal vez mi voz no estaba tan segura. Patricio y Alessandro se miraron y comenzaron a reírse.

—¡Sus idiotas! —Me reí.

—Cambiando de tema, póker esta noche en el Club Social. Noche de los tipos. —Alessandro habló y me gustó escuchar aquello.

—¡Mira, eso está excelente! Va a ser divertido. —Comenté.

—¡Sí va a serlo! PH y Thales se van a unir a nosotros. —Patricio completó.

Después de que cada uno se fue a su oficina, me ocupé finalmente de mi trabajo. A media tarde recibí una llamada del corredor diciendo que tenía una pareja muy interesada en mi casa y que les gustaría programar una visita. Programamos para el día siguiente a la hora del almuerzo. Y aproveché y le pedí al corredor que separara algunos apartamentos para que yo visitara. No veía la hora de librarme de esa casa, aunque hoy, al pensar en la casa, solo lograba recordar a Anabel gimiendo debajo de mí en el sofá. Era una imagen demasiado buena para tener en la memoria.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)