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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 750

"Rick"

Salí de ese hotel y cuando entré al carro llamé a PH. Necesitaba beber. Quedamos en encontrarnos en un bar, le dije que necesitaba un lugar movido esa noche y él eligió un bar súper famoso de moda. Un lugar caro, ricamente decorado y lleno de mujeres hermosas. Divisé a PH y a Thales sentados en una mesa que tenía una vista privilegiada de todo el lugar y apenas llegué el mesero ya trajo una ronda de bebidas, un whisky de excelente calidad.

—Amigo, hoy te superaste, este lugar es increíble. —comenté.

—Creo que es el mejor que conozco, Rick. —habló PH—. Y pensé que hoy necesitabas un poco de glamour. Anda, cuenta, ¿qué pasó?

Les conté a él y a Thales lo que había pasado, me escuchaban atentos y serios. PH y Thales eran de excelentes familias, ambos nacidos en cuna de oro, estaban acostumbrados a ser cortejados por lo que tenían y no por lo que eran y, así como yo, no les gustaba eso y reconocían a un oportunista a kilómetros.

—¿Sabes qué creo? —PH se tomó el whisky y me encaró—. Creo que necesitas conocer gente nueva. Salir con una mujer hermosa y apasionante, que te haga darte cuenta de que esa ex tuya es insignificante, además de ser una golfa, pero eso ya lo sabes.

—¡Tal vez! —me reí—. ¿Tienes a alguien así para presentarme?

—Ay, hasta tenía, pero una está casada y la otra está locamente enamorada del novio. Ah, sí, pero ya conoces a las dos. —Se río y yo sabía bien que hablaba de Manu y de Lisa.

—Hombre, me gustaría mucho encontrar a alguien como esas dos. —comenté.

—¿Quién no querría? ¡Son maravillosas! —comentó Thales.

—Pero los tipos se las merecen, son buenos. —comenté y en ese momento se acercó a la mesa una joven hermosa y vibrante, con un vestido corto y senos abundantes que parecían querer saltar del escote generoso.

—Hola, lindos, ¿mis amigas y yo podemos unirnos a ustedes? —señaló a otras dos chicas, vestidas de manera muy parecida a la suya.

—¿Y entonces, Rick, pueden sentarse? —PH me provocó y yo sabía lo que quería decir.

—¿Sabes qué? ¡Claro que pueden! —respondí hasta animado—. Pero soy el único soltero aquí.

—Si es así, mejor dejo a mis amigas de pie, porque no voy a compartirte, guapo. —La joven guiñó y se despidió de las amigas con la mano.

La joven se presentó, Ana, y comenzamos una conversación animada sobre la buena música que sonaba en el bar. Pronto PH y Thales se despidieron y me quedé ahí conversando con Ana, una joven muy inteligente, que acababa de graduarse en finanzas y estaba trabajando con el padre, lo que no le agradaba mucho.

—Pero y tú, Rick, ¿qué está haciendo la vida contigo? ¿Ha sido gentil? —Ana era sagaz y sus ojos habían captado mi estado de ánimo decaído.

—Ay, Ana, en parte sí. —suspiré y comencé a contarle a Ana sobre mi matrimonio fallido. Cuando terminé de contar, incluyendo mi última conversación con mi ex, Ana me miraba sorprendida.

—¿Y quién es ella? —preguntó Ana.

—Me he estado haciendo esa pregunta hace horas. —respondí.

—¿Será que es tal Virginia, que dijiste que salía con tu amigo? —Ana sugirió y la miré confundido y encontrando la sugerencia absurda.

—¿Virginia? ¡No! —Pero lo pensé mejor y la sugerencia de Ana tenía cierta lógica—. Es decir, creo que no... ¿será?

El hecho es que, al final de la noche, cuando los meseros gentilmente nos invitaron a dejar el establecimiento, pues era hora de cerrar, Ana y yo ya éramos buenos amigos, ella ya había escuchado toda la historia sobre mi matrimonio infeliz y dado muchos consejos para que pasara la página. Ah, pero claro, también ya pensaba que Taís era una perra, lo que me hizo reír mucho.

—Dios mío, ¿están seguras de que los hombres de ustedes las mantienen ocupadas por la noche? —se rieron de mi comentario—. Mis lindas, Ana es hermosa, inteligente, un amor de persona, pero no pasó nada entre nosotros.

Manu y Lisa me miraban como si esperaran que dijera algo más.

—¿Estás bromeando, Ricardo? —me preguntó Lisa contrariada—. La mujer es una belleza, tú eres un galán y ¿no pasó nada? ¿Qué pasó?

—Terminé contándole sobre la tragedia de mi vida y nos hicimos amigos. —expliqué.

—¡Y se hicieron amigos! Ay, Rick, ¡estás haciendo esto mal! —Manu estalló en una carcajada.

—Rick, así es difícil. Ya tienes muchas amigas, lo que necesitas es una novia. —Lisandra me llamó la atención.

—Chicas, no precipitemos las cosas. Todo pasa cuando tiene que pasar. —les sonreí.

—Rick, en serio, te mereces mucho a alguien genial en tu vida. Pero necesitas abrirte y dejar que las mujeres se acerquen y no convertir a todas en amigas. —Lisa tenía razón, pero tenía algo martillando en mi cabeza y decidí cambiar el tema.

—Manu, conoces bien a Virginia y a Taís, ¿crees que pueden estar juntas, juntas como pareja, quiero decir? —pregunté de una vez y las dos se quedaron mirándome sin reacción. Expliqué lo que escuché de Taís y Manu entonces pareció comprender.

—Sí, Rick, por ese lado tiene bastante sentido. Pero sé cómo podemos averiguarlo. —Los ojos de Manu brillaron—. Voy a llamar a Mel y pedirle que investigue.

—Buena idea, si hay alguien que va a conseguir la información, esa alguien es Melissa. —Lisa estuvo de acuerdo y yo pensaba que era probable que Melissa consiguiera algo.

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