"Lisandra"
Cada día que estaba con Patricio me sentía más feliz y sentía que era cada vez más mío. Pero después de la última noche, todas las sorpresas que me preparó, todo lo que me dijo, tenía la certeza de que enfrentaría al mundo por él y tenía mucha certeza de que ninguna mujer me lo iba a quitar.
—Manu, ¿vamos a la confitería a tomar un café? Tengo ganas de comer algo bien dulce. —Llamé a mi cuñada.
—Mmm, vamos, yo también siento esas ganas. —Se rió.
Salimos de la oficina y cruzamos la calle, nos sentamos en una mesa e hicimos nuestro pedido. Mientras esperábamos nuestro café, le conté a Manu sobre la sorpresa de Patricio y todas las cosas lindas que me dijo.
—Cuñadita, tienes razón, Mel sabe de las cosas. ¡Es increíble! —Comenté y Manu sonrió.
—Lo es realmente. ¿Sabes que quisiera mucho hacer algo lindo por ella? ¡Mel ya me ha ayudado tanto!
—Te dio la mayor fuerza con mi hermano, ¿no es así?
—Sí, así es. —Manu suspiró.
—Vamos a pensar en algo que... —Paré de hablar cuando la figura de esa pelirroja se detuvo al lado de la mesa.
—Eres Lisandra, ¿no es así? —Preguntó. Tenía los ojos rojos de quien había estado llorando.
—Sí. ¿En qué puedo ayudar? —No sería maleducada, no había por qué hacerme la loca.
—¿Podemos hablar? —Suspiré. No tenía ninguna gana de hablar con ella, pero era mejor que hiciera esto ya, o estaría rondando.
—Está bien. Siéntate. —Dije y vi los ojos asombrados de Manu. Pero no tardó y Taís también entró y se acercó. Señalé la otra silla y se sentó. Entonces, me volteé hacia Virginia.
—¿Hace cuánto tiempo están juntos? —Me preguntó, mirándome directamente a los ojos.
—Mi relación con él no te interesa, si estás aquí para interrogarme, estás perdiendo tu tiempo. Quieres hablar, te voy a escuchar, pero no soy yo quien va a responder preguntas. —Ya dejé las cosas claras, pues no iba a estar dando información sobre mi relación con Patricio a ella.
—Estoy aquí para pedirte, Lisandra, que lo dejes. Lo amo, Lisandra y él me ama, lo sé. Tú estás en el medio de esto y vas a ser tú quien va a sufrir, porque él va a volver conmigo. —Era abusiva, pero no me iba a tragar eso.
—¿Tú crees? Pero yo veo las cosas de otra manera. Y de la manera que yo lo veo, no voy a sufrir. —Hablé con confianza y mucha seguridad.
—Lisandra, no te engañes. —Esbozó una sonrisa irónica.
—No, no, quien está engañada no soy yo. Mira, Virginia, sé lo que hay entre Patricio y yo, sé lo que siente por mí y sé que te dejó en el pasado. Y tú sabes muy bien de quién fue la culpa de que él te olvidara. —Ya me estaba cansando de esta mujer.
—Tú no sabes lo que pasó. —Me hizo una cara fea, como si me reprobara.
—¡No te atrevas a tocarla! —Rechinó los dientes para Taís que me miró belicosa.
—Como iba diciendo, Virginia... —Manu se echó el cabello hacia atrás y se volteó hacia Virginia nuevamente—. Seguiste los pasos de la perra, dejaste a Patricio lastimado, y no tuviste la delicadeza de despedirte de ninguna de nosotras y simplemente nos dejaste atrás. Vimos a nuestros amigos sufrir mientras ustedes dos seguramente se divertían. Los apoyamos y también lidiamos con la pérdida de dos personas que considerábamos cercanas. Entonces, si no puedes ponerte en nuestro lugar y en el lugar de Patricio y entender que tenemos muchos motivos para querer mantener distancia de ustedes dos, entonces, ¡eres mucho peor de lo que pensé!
Manu encaró a Virginia, que bajó los ojos y no tuvo palabras para responder a Manu.
—Cuñadita, ¿vamos a tomar nuestro café en la oficina? Necesito volver. —Llamé y Manu sonrió y asintió.
Nos levantamos, fuimos al mostrador y pedimos que empacaran nuestros pedidos y salimos de ahí con la cabeza en alto, dejando atrás a dos mujeres que necesitaban aprender que no se puede jugar con los sentimientos de las personas.
—Lisa, estoy muy orgullosa de ti, ¡le mostraste que Patricio es tuyo! —Manu habló al cruzar la calle.
—Es mío y nadie lo toca, Manu. Tienes razón, Patricio es un tipo espectacular. —Sonreí con el recuerdo de la noche anterior.
—Quién lo diría, para alguien que hasta hace poco se moría de miedo de él. —Manu me provocó.
—Ay, Manu, ¡ese hombre es perfecto! —Me mordí el labio ya sintiendo una pizca de nostalgia por mi lindo—. Pero y tú, ¿eh?, pusiste a esas dos en su lugar, me gustó ver.
—¡Estoy aprendiendo algunas cositas con la maestra Melissa! ¡Ella sí es increíble! —Manu sonrió y caminó confiada hacia dentro del edificio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....