"Patricio"
Después de mi encuentro furtivo con mi asistente sobre mi escritorio de trabajo no la vi más por el resto de la tarde, después de todo, necesitábamos trabajar. Y trabajé con una gran sonrisa en el rostro.
Al final del día, salí de mi oficina y no la vi sentada en su escritorio. Tampoco estaba con Manu.
—Manu, ¿viste a Lisandra? —Manu me miró pareciendo muy satisfecha con mi curiosidad.
—¿Tu asistente, Pat? —Manu estaba jugando conmigo.
—¡No, Manucita! Mi novia. Esa mujer linda, que tiene esos cabellos negros largos y dos ojos brillantes, también tiene piernas hermosas y una manera de ser que conquista a todo mundo. ¿La viste? —Manu tenía una sonrisa aún mayor, divirtiéndose con mi buen humor.
—Sí, conquista a todo mundo, hasta ya te conquistó, ¿verdad? —Manu se rio.
—¡Sí! —Le respondí sin pensar y solo después de hablar fue que me di cuenta—. Sí, me conquistó. —Extrañamente esa admisión había sido como soltar el aire después de contener la respiración por un tiempo.
—¡Ah, mírala ahí! —Lisandra salió del elevador conversando con uno de los empleados de la empresa, era Néstor, el director de recursos humanos.
—No, Rick no me dijo. —Lisandra le sonrió a Néstor y era obvio que él quedó encantado por ella.
—¡No lo puedo creer! Mira, estás más que invitada, va a ser genial si vas. —Estaba clarísimo que le estaba coqueteando y ella no se dio cuenta.
—Ah, te agradezco, Néstor, pero como dije, mi familia está en la ciudad, así que no va a poder ser. —Respondió gentilmente.
—¡Qué lástima, Lisa! Pero ¿podemos planear algo después? —Ah, no, Néstor, no podrían. Era hora de que yo interviniera.
—¡Mi dulce, te estaba buscando! —Caminé hacia ellos y la abracé, dándole un beso en su rostro.
—¡Hola, cariño! Tuve que ir a recursos humanos. —Pasó los brazos por mi cintura.
—¿Cómo estás, Néstor? —Néstor era un viejo conocido de Rick, ya habíamos salido juntos algunas veces. Era un buen tipo y un empleado de confianza. Fue promovido después de que Alessandro hizo unos cambios en la empresa.
—¡Hola, Patricio! Disculpa haber sacado a tu asistente de su puesto de trabajo, pero necesitaba reemplazar su credencial. —Nos miró a Lisandra y a mí abrazados, pero no preguntó, pensé que necesitaría ser más explícito.
—¡Ah, está bien! En realidad estaba buscando a mi novia porque vamos a cenar con nuestros padres. —Sí, fui ostentoso y enfaticé bien las palabras "mi novia".
—¿Novia? —Néstor me miró confundido, lo que podía entender. Toda la empresa sabía que salí con Virginia, que también trabajó aquí, y seguramente sabían que me había dejado y ahora todos sabrían que estaba saliendo con otra empleada y el chisme iba a correr, pero no me importaba.
—¡Sí, mi novia! —Enfaticé.
—Ah, pensé que solo eran amigos, es cuñada de Manu, ¿verdad? —¿Néstor era medio lento o solo quería ser irritante?
—Soy amigo de sus hermanos, pero ella es mi novia. Y ahora que ya sabes, no hace falta que te diga que ustedes no pueden planear nada después, ¿verdad? —¿Estaba marcando mi territorio? ¡Por supuesto!
—Claro, Patricio. Y discúlpame, no sabía que eras el novio. —Néstor se disculpó de una forma un tanto extraña.
—Tengo celos de ti, eres demasiado linda, atraes a un montón de tipos que se quedan codiciando a mi novia, sí, tengo celos. —No negaría lo obvio.
—¡Dicen que no eres celoso! —Se estaba riendo de mí.
—Nunca lo fui. Entonces hay algo especial en ti, hechicera. —Quité algunos mechones de cabello de su rostro y la besé.
—Dicen que los celos son el miedo de perder a alguien ante otro. —Insistió y sabía que estaba investigando.
—Sí, es exactamente eso, no quiero perderte y no quiero que esos tipos piensen que pueden tocarte. —Le daría todas las respuestas que me pidiera y todas serían sinceras. Era obvio que no quería perderla, los cuatro días que pasó escondida en Campanario ya me habían enloquecido lo suficiente.
—No me vas a perder y nadie va a tocar lo que es tuyo. ¡Soy solamente tuya, cariño! —Me susurró y me puso contento, demasiado contento. La apreté en mis brazos y la besé.
—Te extrañé, pasé toda la tarde sin verte. —La abracé y sentí su olor rico. ¡Era tan bueno estar con ella!— ¿Vamos a casa?
—Sí, voy a tomar mi bolsa. —Salió jalándome de la mano de vuelta a su oficina, pero cuando pasamos junto a Manu fui provocado nuevamente.
—Sí, Pat, conquista a todo mundo. ¡Mantente alerta! —Manu puso una ideíta en mi cabeza, una ideíta que, sumada con las otras tantas que ya tenía, estaba solidificando una gran certeza.
—¡Eres lista, Manucita! ¿Quieres que te lleve? —Pregunté.
—¡Quiero! ¡Solo estaba esperando que ofrecieras! —Manu sonrió.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....