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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1461

"Hana"

Desperté con un beso caliente de Rafael en medio de mi espalda y me estiré como un gato recibiendo el sol de la mañana que entraba por la puerta del balcón abierta.

—¡Buenos días, mi loca linda! —Habló en mi oído enviando escalofríos por todo mi cuerpo.

—Buenos días, psicogato! ¿Por qué despertaste tan temprano?

—Porque quiero tomar el desayuno en la cama con mi futura esposa y tengo que hacer eso antes de que nuestra familia loca decida invadir este apartamento. —Pasó la punta de la nariz por mi espalda haciéndome reír.

—¿Desayuno en la cama? Me gusta mucho eso, parece que estoy siendo mimada. —Me gustaban esas pequeñas atenciones que tenía, la verdad es que no había sido mimada por nadie antes además de mi padre, pero eso fue cuando era niña.

—¡Estás siendo mimada! Y si depende de mí vas a ser mimada todos los días. —Besó mi cuello.

—¿Con huevos revueltos y tostadas? —Pregunté y él rió.

—¡Y café! —Me ayudó a sentarme en la cama y se agachó para besar mi vientre—. ¿Cómo están nuestros bebés hoy? ¿Preparados para la boda de mami y papi? ¡Estoy ansioso por casarme con mami! —Tocó mi vientre y dio otro beso antes de poner la bandeja sobre la cama.

Tomamos el desayuno riendo y contándonos uno al otro lo que teníamos que hacer a lo largo del día y cuando terminamos él quitó la bandeja de la cama y se acostó conmigo otra vez.

—Creo que todavía tenemos un tiempito. —Comenzó a besarme y su mano se deslizó hacia mi cuerpo, jalando el borde de su camiseta negra que yo vestía hacia arriba.

—Si están desnudos recompónganse porque estamos entrando. —Escuché la voz de Rubia viniendo del pasillo y Rafael apoyó la frente sobre la mía riendo. Al segundo siguiente la puerta de la habitación se abrió y Rubia y Raíssa entraron.

—¿Pero qué invasión es esta? —Rafael preguntó riendo.

—La invasión de la fotógrafa que quiere hacer unas fotos de esta pareja sexy en la cama. —Rubia avisó mientras daba los clics—. Ustedes tienen algo que te voy a decir... mira esto, Rai! —Rubia mostró la foto a Raíssa—. Anda, vamos a hacer unas fotos sexys para ese álbum que comenzó con fotos de Hana y va a terminar con fotos maravillosas de ustedes dos.

—¿Eso no va a quedar demasiado, Rub? —Pregunté todavía acostada entre las sábanas blancas con Rafael sobre mí apoyándose en los codos.

—Mi amor, ¡mira esto! —Se acercó y me mostró la foto, Rafael usando un bóxer negro, con la frente apoyada en la mía y los dos riendo. La foto estaba linda—. Ve, Nana de rodillas, con las dos manos jalando la camiseta hacia abajo y Rafa atrás de ti, volteas la cabeza de lado como si lo miraras y cierras los ojos. Rafa pon las manos en los brazos de ella y da un beso en su cabeza.

Hicimos la pose y ella tomó la foto y sonrió. Hizo algunas más, aprovechando la bandeja de desayuno y la luz del sol que entraba por la ventana. Este álbum sería un recordatorio de nuestro amor y de cuánto me hacía feliz.

—¡Ahora, basta! —Adèle entró a la habitación y puso fin a las fotos—. Hana, arréglate, tenemos cita.

—¿Cita para qué? —Pregunté, pues si bien recordaba ella me había dicho que el peluquero y maquillador estaban programados para más tarde.

—¡Día de la novia en el SPA de Melissa! Anda, tienes quince minutos para estar en la sala. Y tú, psicogato, apresúrate, tus padrinos ya te están esperando en la sala. —Adèle avisó y nos miramos confundidos, porque eso no estaba en la programación—. ¡Anda, gente! —Adèle nos apresuró y nos levantamos rápido.

Quince minutos después estaba siendo llevada por las chicas y solo vería a Rafael de nuevo a la hora de la boda. Y cuando llegamos al SPA ya estaban allí las otras chicas, Arlete, la tía Luana y Estelinha. Fui recibida con todo el cariño en ese lugar y Adèle me entregó el celular, Melissa estaba en la pantalla, en una videollamada.

—¡Colita! ¡Llegó el gran día! —Melissa habló y comencé a sentir una puntita de emoción invadirme.

—Mel, ¡cómo quisiera que estuvieras aquí!

—¡Pero estoy! —Dio una gran sonrisa—. Colita, preparé un día muy especial para ti allí en el SPA, para que sepas cuánto eres especial y que mereces muchas cosas buenas. Quiero que te relajes, te diviertas y disfrutes tu día! Y, Del te va a entregar un regalo muy especial que mandé. ¿Confías en mí?

—Dios, Nana, ¡estás tipo la realeza! —Giovana sonrió y me abrazó—. Mira, vine rapidito a darte un abrazo y entregar algo, porque me voy con mi abuela a ver al novio.

—Qué bueno que vas a estar un poquito con tu padre. —Sonreí.

—Sí, pero él pidió que te entregara esto. Es su regalo de boda para ti. —Me dio la caja y abrí la tarjeta.

"Mi flor, cada día que me sonríes, haces que mi corazón desborde de amor. Entraste en mi vida y solo trajiste cosas buenas y felicidad. Me sentía incompleto antes de ti, pero llegaste y me hiciste completo. Te amo y ¡estoy ansioso por tu sí! Rafael"

Estaba tratando de no llorar, porque quería ser el tipo de novia que sonreía, no la que lloraba todo el tiempo, pero mientras más cerca de la hora de la boda, más llorona estaba. Abrí la caja y había un par de aretes de diamante, como dos gotas lindas, delicadas y relucientes.

—¿Me los pones? —Pedí y Giovana sonrió, quitó los aretes que estaba usando y puso los aretes que mi psicogato mandó. Mi corazón se disparó en el pecho cuando vi lo perfectos que quedaron con el maquillaje y el cabello—. ¡Gracias!

—Hija mía, voy a darte un abrazo y te veo allá en el salón, porque Gi quiere que vaya con ella. Pero quería verte de novia! —Arlete se acercó emocionada y me abrazó.

—Ah, Arlete, ¡nos vemos en el salón! Es bueno que acompañes a Gi, porque esta niña ya sabes cómo es. —Bromeé y ella rió y me dio un abrazo muy apretado—. ¡Dale un beso a Rafa de mi parte!

—¡Lo haré! —Secó sus ojos—. ¡Te amo, hija mía!

—¡Te amo, Arlete! —La abracé de nuevo.

—Ahora nos vamos, abu! No te atrases, Nana, ¡porque está fuera de moda! —Giovana avisó y me dio otro beso antes de salir.

¡Ahora era hora de ponerme el vestido!

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