"Hana"
No debería estar metiéndome con este loco de Rafael, sabía que no, debería mantenerme a kilómetros de distancia de él, pero quería desenmascararlo. No estaba loca, ese hombre era el peligroso. Y le arrancaría la máscara. Pero me instigó, me dejó curiosa, hizo exactamente lo que haría un buen depredador, atrajo a la presa. Y ahora, en lugar de aceptar alguna invitación decente de Melissa, estaba dentro del elevador en dirección a la guarida del monstruo.
Revisé mi look en el espejo del elevador, me había esmerado bastante, me puse unos jeans bien ajustados, de esos que Melissa me hizo comprar, de mezclilla bien clarita y una camisa de seda blanca, con uno de mis nuevos conjuntos de lencería, que terminé comprando en esa tienda a la que fui con Melissa y Enzo. Estaba bien así y si necesitaba correr, podría quitarme rápidamente los zapatos de tacón y huir, con pantalones sería más fácil.
Y pensando en eso me di cuenta de que no le avisé a nadie dónde estaría, lo que fue un error terrible, pues podría matarme y desaparecer el cuerpo y nadie sabría nunca que fue él. Empecé a aterrarme y cuando me paré frente a su puerta estaba empezando a respirar con dificultad. Cerré los ojos y respiré hondo unas tres veces, calmándome, entonces me armé de valor y toqué el timbre, ya era demasiado tarde para desistir.
La puerta fue abierta por la adolescente que dijo que era su hija, estaba sonriendo y cuando me vio la sonrisa desapareció.
—¿Qué quieres? —preguntó petulante y pareciendo que me iba a morder como un chihuahua.
—Hola, tu papá... —mi voz salió baja, pero ni terminé de hablar.
—¡Giovana! —Rafael apareció en la puerta, detrás de la chica, y dijo su nombre en tono de advertencia—. Hana es mi invitada y ya hablamos de esto.
—Pero, papá, el cumpleaños es mío y no quiero a esta grosera aquí —se quejó la chica y levanté las cejas.
—¡Giovana! —la advirtió otra vez y la encaró pareciendo enojado.
—Creo que mejor me voy. Discúlpame, no sabía que era tu cumpleaños —estaba a punto de dar la espalda y salir de ahí, pero la chica me llamó.
—Hana, discúlpame, fui mal educada. Por favor, entra —ofreció Giovana—. Estoy segura de que puedes disculparme, así como mi papá te disculpó, después de todo, tú también fuiste mal educada.
La chica era atrevida y no esperaba tener que enfrentarla. Ni sabía cómo responder a su provocación.
—Giovana, si sigues con las graciadas cancelo tu viaje —la advirtió Rafael y tuve la impresión de que presenciaría esto más veces de las que me gustaría esa noche—. Por favor, Hana, entra.
Entré un tanto desconcertada, la chica me detestaba y ni podría culparla, después de todo la culpa era de su papá, por ser un loco psicópata que quería hacerle mal a mi amiga.
—Rafael, creo que mejor me voy —sugerí y se rió.
—¿Tienes miedo de una adolescente, Hana? —me encaró con esa sonrisa divertida que formaba dos hoyuelos sexys en su rostro. ¿Por qué el demonio tenía que parecer tan atractivo?
—No muerdo, Hana —sonrió la adolescente y un brillo pasó por sus ojos negros—. Pero solo porque mi papá me castigaría.
—¡Giovana! —le llamó la atención a la hija otra vez y ella lo encaró con una sonrisa creída y echando hacia atrás la larga cola en la que llevaba su cabello negro y muy liso.
—Bueno, qué suerte la mía entonces —sonreí, pensando que la mejor defensa sería divertirme con el enemigo—. Felicidades, Giovana, tu papá no me dijo que era tu cumpleaños. Habría traído un regalo.
—Ah, no te preocupes —sonrió con esa cara aburrida que solo un adolescente puede hacer y caminó hacia el interior del departamento.
—Discúlpame por eso, la adolescencia es algo realmente desagradable —habló Rafael y se agachó para saludarme con dos besitos en la mejilla. ¿Qué intimidad era esa?
—Creo que sí —sonreí, pero hizo una mueca y salió.
—Dios mío, ojalá que cuando regrese esté menos insoportable —comentó Rafael y me reí—. Tiene el carácter de la mamá, es un encanto cuando quiere, pero si no quiere, es simplemente insoportable.
—¿Por eso te separaste de la mamá? —pregunté, haría muchas preguntas esa noche.
—Nunca estuve casado. Su mamá es mi amiga, nos emborrachamos y tuvimos una hija. Pero nunca fuimos pareja —se encogió de hombros y puso una fuente de arroz frente a mí—. Después de que se vaya a dormir, respondo todas tus preguntas y sé que tienes muchas. Ahora, ayúdame con esto —señaló la fuente, haciéndome señas de que la llevara a la mesa.
La cena fue bastante agradable y la comida estaba realmente deliciosa. Comí sin miedo, ya que el psicópata también se sirvió y comió lo mismo, así que la comida no estaría envenenada. Giovana terminó siendo divertida, habló mucho sobre el viaje que haría, estaba muy emocionada por poder pasar una temporada en Australia con la tía. Después de la cena Rafael rechazó ayuda para servir el postre y mientras fue a la cocina Giovana decidió ponerme contra la pared.
—¿Qué quieres con mi papá? —la miré sin saber qué responder. Echó un vistazo rápido hacia la cocina y volvió a encararme—. Mira, Hana, me voy a Australia, pero si le haces algo a mi papá regreso y te arranco los cabellos, ¿entendiste? Él no necesita a una loca gritándole como si fuera el coco.
—Giovana, yo... mira, discúlpame, actué mal con tu papá y no le voy a hacer nada —me pareció mejor calmar la furia de la chica.
—¡Más te vale! —entrecerró los ojos—. Sé gentil con él y yo seré gentil contigo, de lo contrario, te vas a arrepentir de haber puesto los pies aquí.
—No pretendo arrepentirme —respondí sintiendo un poquito de miedo de esa niña, pero podía entender que solo estaba defendiendo al papá, como suelen hacer los hijos.
—¡Perfecto! —respondió con voz dulce y una sonrisa, en el momento en que Rafael entró con un pastelito de chocolate con velas encendidas cantando las mañanitas.
Estaba cantando mientras observaba a los dos, la niña miraba al papá con adoración y se emocionó con ese pastel. Después de que apagó las velas, se abrazaron y él tenía lágrimas en los ojos cuando la soltó deseándole felicidad. Me sentí como una voyeur en un momento tan afectuoso entre padre e hija.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....