"Hana"
Estaba bastante ansiosa con lo que iba a hacer, me encontraría con Rafael, comenzaría mi investigación, y tendría que ser bastante convincente para que confiara en mí. Pero como necesitaría un ratito en la tarde para tomar un café con mi nuevo "amigo", llegué más temprano al trabajo.
Para mi sorpresa, encontré todo organizado y una nota de Catarina sobre mi agenda, deseándome que estuviera mejor y diciendo que me sustituyó y lo que había hecho por aquí. Me pareció una gentileza tan grande que pensé en llamar para agradecer, pero no tenía su teléfono, así que tendría que pedírselo a Melissa.
Y pensando en Melissa, me pareció extraño no haber tenido ninguna señal de ella todavía, ninguna respuesta al mensaje que le mandé como me pidió, con la foto. Pero pensándolo bien, mi celular había estado muy silencioso. Fue solo entonces que me acordé de sacarlo de la bolsa y noté que estaba descargado. Estaba poniendo el cargador en el enchufe cuando Fernando llegó y se paró frente a mi escritorio.
—Buenos días, asistente —tenía un buen humor contagioso.
—Buenos días, jefe. Por lo visto dormiste muy bien —bromeé y cerró los ojos y sonrió.
—Ah, Hana, dormí bien, desperté aún mejor y desayuné espléndidamente. Entonces, por favor, no me arruines el día con esas demandas aburridas y gente inconveniente al teléfono —pidió y me hizo reír.
—Voy a tratar, pero no prometo nada —me reí, encontrando gracioso su buen humor excesivo.
—¿Cómo estás? —me preguntó, poniéndose serio por un momento.
—Estoy bien, Melissa y Enzo me animaron mucho —conté—. Gracias por haberme dado tiempo ayer.
—No necesitas agradecer. Si necesitas, cuenta con nosotros —fue hacia su oficina, pero antes de entrar se volteó hacia mí una vez más—. Ah, Hana, Mel pidió que te dijera que no te hagas la muerta y envíes la foto. Dijo que entenderías.
—Pero yo... —lo miré y se encogió de hombros y entró a su oficina, sin darse cuenta de que la desesperación crecía dentro de mí.
Estaba segura de que había mandado esa foto. Me levanté rápido y fui hasta el mueble detrás de mí a tomar mi celular. Apreté el botón para encenderlo y, mientras el aparato iniciaba, cerré los ojos y pedí por un milagro para no haber enviado esa foto a nadie. Pero no tenía tanta suerte.
Tan pronto como el celular se encendió, un montón de notificaciones empezaron a llegar, una tras otra y ni tenía valor para mirar. Solo cuando no escuché más ninguna notificación abrí los ojos y fui a la aplicación de mensajes. Mi cabeza se mareó cuando vi un mensaje de Melissa y varios mensajes de Rafael.
—No, no, no, no —estaba a punto de llorar.
—¿Hana? —Vinícius me llamó y me volteé para mirarlo, pero estaba muy angustiada—. ¿Está todo bien?
Se acercó y jaló la silla cerca de mí, haciéndome sentar y examinó mi pulso.
—Hana, dime, ¿qué sientes? Tu pulsación está muy acelerada. ¿Puedes hablar? ¿Necesito llevarte a emergencias? —Vinícius estaba haciendo una inspección rápida—. Hana, ¿me escuchas? —Entonces, fue como si mis neuronas volvieran lentamente a comunicarse e hice que sí con la cabeza, lo escuchaba—. Perfecto, entonces respira hondo, Hana, por favor, toma aire por la nariz y suéltalo por la boca.
Empecé a respirar conforme Vinícius hablaba y sentí mi cerebro oxigenarse, estaba saliendo del estado de pánico que me atacó. Seguí respirando, Vinícius arrodillado frente a mí orientándome y sosteniendo mis manos.
"RAFAEL PSICÓPATA: Iba a fingir que no recibí esta foto, pero no sé si fue mandada por error o no."
"RAFAEL PSICÓPATA: No quiero ser grosero, pero no deberías haber hecho esto."
"RAFAEL PSICÓPATA: Eres hermosa, me siento halagado, pero no estoy interesado."
"RAFAEL PSICÓPATA: Pero si fue por error, voy a fingir que no vi y debes tener más cuidado la próxima vez."
Había visto y ni tenía valor para responder sus mensajes. Pero me quedé mirando la pantalla del celular y una rabia fue creciendo dentro de mí. Qué tipejo tan creído, ¿pensar que le mandé una foto de esas? ¡Ni que fuera para tanto! Debería haber fingido que no la vio. Y encima dándome leccioncitas de moral. ¡Ah, pero le iba a responder eso, no lo iba a dejar así de barato, le iba a mandar a ese psicópata al diablo!
Empecé a escribir un mensaje molesta y mandando a ese sujeto al infierno, pero me detuve y lo pensé mejor. No estaba desnuda en la foto, estaba en lencería, y él respondió civilizadamente. Tal vez mi plan no necesitara irse por el drenaje, podría contar la verdad de forma relajada y él hasta podría confirmar la historia con Melissa. Podría lidiar con un hombre que vio una foto mía en lencería. Al menos creía que podría.
Escribí el mensaje: "Fue por error, discúlpame. Toma un café conmigo y te cuento, es una historia hasta graciosa". Lo releí, el mensaje era simpático y objetivo, entonces lo envié y recibí una respuesta rápido.
"RAFAEL PSICÓPATA: ¡Buenos días! Ahora me dio curiosidad. ¿Podemos almorzar juntos? Tengo algunos compromisos en la tarde."
Pensé y me pareció que no habría problema, respondí aceptando el almuerzo y quedamos en el restaurante al lado del hospital. Ahora solo necesitaba calmarme y pensar en qué decir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No sale el capitulo 7-8 y 9...
El capítulo 7 no sale...
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....