—¡Deja de hacerte la tonta! —Adriana no podía creer que Pamela negara todo. Era su única oportunidad para salvar el pellejo y la frustración la carcomía—. ¡Pamela Ibarra, deja de hacerte la mosquita muerta! ¡Tú me dijiste que si algo le pasaba al abuelo, Kiara terminaría patitas en la calle!
Ante semejante acusación, el tono de Pamela se volvió aún más atónito y cargado de inocencia:
—Adri, ¿qué te pasa? ¿Cuándo te dije yo semejante barbaridad? El abuelo siempre nos ha tratado de maravilla, ¿por qué iba yo a querer que le hicieras daño? Si yo siempre te aconsejaba que te llevaras bien con mi hermana...
En ese punto, pareció quedarse de una pieza, y su voz se llenó de urgencia:
—¿Dijiste que le pasó algo al abuelo? ¿Qué le pasó? Adriana, no me digas que... ¿no me digas que le hiciste algo malo al abuelo?
Su tono y sus palabras sonaban completamente falsos.
Sobre todo, su supuesta preocupación desmedida por don Marcos...
Era una actuación digna de un premio a la mejor nieta, inocente y devota.
Adriana estaba que echaba humo y soltó una ráfaga de insultos hacia el teléfono.
No podía creer el nivel de hipocresía de Pamela. Ahora que todo había salido a la luz, intentaba lavarse las manos y encima se hacía la víctima.
Si no hubiera sido por Pamela, ella jamás se habría ensañado tanto con Kiara y jamás se habría metido en ese pozo sin fondo.
Sin embargo, frente a sus histéricos reclamos, Pamela dejó escapar un suspiro de resignación:
—Adri, las cámaras de la casa tienen audio. He estado encerrada en mi habitación todos estos días y jamás te dije que lastimaras al abuelo o que sacaras a Kiara de la familia. Si el tío Luis quiere revisar las grabaciones, adelante, no tengo problema.
—Yo sé que no soportas a Kiara, pero... ¡eso no es excusa para envenenar al abuelo y echarla de la casa! ¡Es tu propio abuelo, el hombre que te crio con tanto cariño! ¿Cómo fuiste capaz de...?
Al final, Pamela parecía estar ahogándose en lágrimas.
Se había limpiado las manos por completo, dejándola sola con la culpa.
Los gritos de Adriana se apagaron de golpe.
Era cierto. Desde el principio hasta el fin, Pamela jamás había dicho literalmente: ve y envenena al abuelo para echar a Kiara.



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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste