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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 749

A decir verdad, era imposible no sentir un nudo en el estómago al operar a su propio abuelo.

Por mucha confianza que tuviera y aunque su tasa de éxito fuera del cien por ciento.

Pero, ver a su abuelo en esa camilla, al borde de la muerte, hizo que su corazón se acelerara por un segundo.

Cerró los ojos con fuerza.

Por fin había terminado.

Su abuelo, al fin, estaba fuera de peligro.

—Lleven a mi abuelo a la habitación y manténganlo bajo observación durante veinticuatro horas, siguiendo mis indicaciones exactas —dijo Kiara mientras se quitaba los guantes manchados de sangre y los tiraba al contenedor de residuos, desabrochándose la bata quirúrgica para salir.

Al cruzar las puertas del quirófano.

Kiara se bajó la mascarilla y, apenas levantó la mirada.

Se encontró de golpe con un grupo de personas que se había arrodillado frente a ella.

—¡Señorita Valdez! ¿Podría... podría aceptarme como su aprendiz? Yo... quiero aprender de usted. Esa maniobra a ciegas que acaba de hacer... ¿cómo demonios lo logró? —El profesor Víctor estaba de rodillas en el suelo, sin importarle en lo más mínimo su edad ni su prestigio.

—¡Señorita Valdez, por favor, acepte mi tarjeta!

—¡Es un milagro de la medicina! ¡Por favor, fírmeme un autógrafo, aquí mismo en mi ropa!

Su actitud era de una devoción absoluta. Habían olvidado por completo que, apenas unas horas antes, ponían en duda las habilidades de Kiara.

El Dr. Smith, que salió justo detrás de ella, los espantó de inmediato:

—¡Largo, largo de aquí! ¿En serio creen que tienen lo necesario para ser aprendices de esta eminencia? ¡Si ni siquiera yo he logrado que la maestra me acepte, ustedes sigan soñando!

El profesor David le dio un manotazo a la tarjeta de uno de los médicos:

—¡Yo ni siquiera he podido darle mi tarjeta todavía! ¿Y ustedes ya se quieren saltar la fila para acercarse a la maestra?

...

Kiara los barrió con una mirada indiferente, sin decir una sola palabra.

Una figura alta e imponente se acercó. Su aura fría y dominante hizo retroceder al instante al equipo del profesor Víctor.

—Háganse a un lado —ordenó él con una voz grave y helada.

Luego, le ofreció una botella de agua ya destapada a Kiara. Su tono cambió al instante, volviéndose inmensamente tierno:

—Toma un poco de agua.

Mientras Kiara tomaba la botella y daba unos sorbos.

Capítulo 749 1

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