Esa voz...
Habían pasado cuatro años, pero al escucharla, su cuerpo reaccionó con un terror instintivo.
Presa del pánico, intentaba convencerse a sí mismo: era imposible que fuera ella. ¡Esa persona estaba muerta, absolutamente imposible!
Pero la chica al otro lado de la línea soltó una risa suave.
Esa carcajada helada le erizó la piel hasta la nuca.
—¿Que quién soy? —siguió riendo—. Parece que la puñalada de hace cuatro años no fue lo suficientemente profunda como para que recuerdes el dolor.
¡Clac!
El rostro de Aguijón perdió todo rastro de color. Temblaba tanto que el teléfono se le resbaló de las manos.
Cayó de rodillas al suelo, aterrado.
—L-La Muerte Viviente...
—¿No... no estás muerta? ¡No! ¡Imposible! ¡¿Cómo es que sigues viva?!
Su voz temblaba cada vez más hasta volverse un chillido estridente, con el rostro desfigurado por la incredulidad.
Al escuchar sus palabras, las pupilas de Simón se contrajeron bruscamente. Giró la cabeza para mirar a Kiara, completamente en shock.
El horror inundó su mirada.
¿La Muerte Viviente?
¿La misma figura legendaria que, por sí sola, había bañado en sangre a las principales mafias del Sector 7, creando incontables mitos y aterrorizando a todo el mundo subterráneo? ¿La enigmática líder de la Liga Espectro?
En su época de mayor apogeo, Avispa Negra cometió el error de robarle un negocio a la Liga Espectro. Como respuesta, La Muerte Viviente irrumpió sola en su cuartel general, lo redujo a cenizas y casi mata a cuchilladas a su líder.
¿Su dulce y pequeña sobrina era la infame Muerte Viviente?
Simón miraba fijamente a la chica relajada frente a él, que parecía incapaz de matar a una mosca.
Tragó saliva con dificultad.
—Sobrina... ¿cuántos años tienes?
Kiara arqueó una ceja, mirándolo como si fuera un idiota.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste