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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 72

El tiempo se fue en medio de una batalla intensa, ataque y defensa sin parar.

A las once de la noche.

En la sala de control central, el último punto de ataque quedó completamente neutralizado por Kiara, que lo fue arrinconando y desarmando paso a paso, hasta borrarlo.

Los datos centrales del sistema Génesis quedaron reparados y reforzados, y el sistema de defensa dio un salto enorme.

Todos se sentían como si hubieran ganado una guerra: más de veinte horas seguidas trabajando, agotados… pero con la adrenalina por las nubes.

—Capturaron al objetivo. Ya lo mandaron a las celdas del Ministerio de Defensa. Después del interrogatorio, mañana debería haber noticias —anunció el profesor Morales, dejando el celular. Traía la cara encendida de emoción.

Por la mañana, Kiara ya había localizado el escondite del otro lado y avisó en tiempo real al Ministerio de Defensa para que fueran por ellos.

Pero reaccionaron demasiado rápido. Cuando llegaron, el lugar ya estaba vacío; solo quedaban decenas de computadoras destrozadas.

Los expertos intentaron recuperar la información, pero al final descubrieron que los datos se autodestruían: no quedaba nada.

Por eso, en la tarde se cambiaron de lugar rápidamente, pero no soltaron el proyecto Génesis, el proyecto clave de Solarenia.

Se reagruparon, ajustaron el plan y volvieron a hacer una prueba pequeña.

Y fue justo esa prueba

la que permitió que Kiara, sin hacer ruido, los cazara otra vez.

El profesor Morales miró a Kiara con los ojos llenos de emoción.

—Dicen los del Ministerio de Defensa que cuando los agarraron, no dejaban de preguntar qué clase de experto tenía Solarenia, cómo demonios les reventaron el firewall, y en qué momento se les fue todo al carajo.

—Usted y el señor Carrasco se coordinaron perfecto. No tenían por dónde.

Kiara guardó la laptop en su mochila de lona y se levantó con ella en la mano.

—Fue trabajo de todos. Ya dejé configurado un firewall nuevo y les enseñé cómo actualizarlo y mantenerlo, y cómo ir cerrando cualquier hueco.

El profesor Morales asintió una y otra vez, sonriendo de oreja a oreja.

Kiara barrió la sala con la mirada, pero no vio a Joaquín.

—¿Buscas al ingeniero Carrasco? Se fue al puesto de control principal a reforzar el firewall de allá. Ahorita… —El profesor Morales le leyó la intención al instante.

Pero esperó y esperó…

y nunca llegó el “ridículo” de Kiara.

En cambio…

escuchó que los datos centrales de Génesis ya estaban completamente recuperados, y que además habían levantado un firewall todavía más sólido.

De hecho, en la tarde se lanzó para acá.

Pero no esperaba que ya no tuviera permiso para entrar a la sala de control.

Y como todos estaban ocupados en sus puestos, ni siquiera podía ver al profesor Morales, así que no le quedó más que quedarse en la puerta, esperando como menso.

Vio al profesor Morales siguiéndole el paso a la chavita, emocionadísimo, soltándole términos técnicos…

y a la chavita, tranquila, con una mano en el bolsillo, con porte de jefa.

***

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