Catalina se quedó helada y el cuerpo le empezó a temblar con violencia.
Los que hace rato la miraban con envidia y ganas de quedar bien, ahora la veían con puro desprecio y burla.
Todos estaban esperando verla caer.
Los murmullos del público le taladraban los oídos como cuchillos.
—¿Neta…? ¿La diseñadora número 4 se robó un trabajo de la gran Queen?
—Con razón se parecía tanto el estilo. Yo sí pensé: “Por fin salió una diseñadora nueva que puede reemplazar a la gran Queen”. Hasta dije: “Si no puedo conseguir una pieza de la gran Queen, pues una versión barata no estaría mal”… y mira, resultó que… híjole.
—Y ella bien creída, sintiéndose la futura Estrella Latina. Y su familia ahí de mamona, presumiendo y haciéndose la importante… qué risa. Resulta que era copiado, y encima lo hizo frente a la alumna de la mera mera.
—Esto es transmisión mundial. La familia Zúñiga se está exhibiendo a nivel internacional.
…
A Tristán y Dana se les desencajó el rostro, poniéndose pálidos de la pura rabia.
En especial a Tristán.
La mirada que le lanzó a Catalina era una auténtica mirada asesina.
Dana ya ni se atrevía a abrir la boca.
Se quedó viéndola, en shock, como si no pudiera creerlo: a esa “hija genio” que ellos habían vendido como una prodigio del diseño de joyería…
Hasta hace nada, estaban disfrutando de la admiración de todos.
Presumiendo, crecidos, insoportables.
Y ahora, todo ese orgullo se les vino abajo.
Y de la forma más humillante posible: no podían ni levantar la cara.
¿Cómo pudo pasar?
¿Cómo iba a ser plagio el diseño de Cata?
¿Y encima… de una maestra del nivel de Queen?
Si ellos, desde abajo, ya se querían tragar la tierra…

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste