Kiara justo se puso de pie.
La señora Olivares y la señora Villaseñor la siguieron, como si le estuvieran diciendo algo.
Kiara respondió un par de frases.
En ese momento, un hombre de traje impecable se le acercó.
Kiara se fue con él.
Dana entrecerró los ojos, con una mueca de asco.
Esa chamaca… de verdad no cambia. Hasta en un lugar así, en vez de mejorar su presencia, anda ligándose hombres.
¿De verdad ya llegó a este nivel?
¡Con lo “sagrado” que era este lugar!
Era el sitio donde su hija, Cata, iba a hacerse famosa internacionalmente.
¿Cómo iba a permitir que Kiara lo manchara?
Viendo hacia donde Kiara se fue, Dana ya no se quedó disfrutando los halagos. Con el pretexto de ir al baño, la siguió a escondidas.
Pero otra vez la detuvo un guardia:
—Disculpe, señora. De aquel lado está el área privada de Maestra Téllez. Ella está descansando y pidió que nadie entre.
¿Kiara fue al área de Perla?
¿No que se había ido siguiendo a un hombre?
¿Por qué terminó en el área de Perla?
Entonces…
¿Perla también estaba metida?
Con razón aquella noche Perla hasta se ofreció a llevar a Kiara a su casa.
Esa… ¿no será que, porque conoce a Perla, va a aprovechar para hablar mal de Cata frente a ella?
Si por culpa de Kiara llegara a pasarle algo a Cata en la competencia…
No la iba a perdonar.
Dana pensó rápido y forzó una sonrisa.
Dana le señaló la cara, lista para soltarle una mentada.
Y en eso vio a Kiara salir del área de Perla e ir hacia el baño.
Dana, al instante, fue tras ella.
Cuando Kiara salió del baño, se topó con Dana, de brazos cruzados, mirándola con una pose de superioridad.
Desde que Dana venía correteándola, Kiara ya la había visto.
Solo que le dio flojera hacerle caso.
No imaginó que insistiera tanto.
Kiara llegó al lavabo y ni de reojo la volteó a ver.
—Kiara, ¿dónde dejaste la educación? —a Dana le hervía la sangre al ver esa actitud—. ¿Qué? ¿Ya por andar vendiéndote y ligándote a tantos hombres te crees la gran cosa?
Le escupió el comentario con burla.
Kiara siguió lavándose las manos. Con toda calma sacó una servilleta y se secó, como si Dana no existiera.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste