Después de cenar.
—¿Pamela ya está mejor? —preguntó Camilo, dejando los cubiertos y mirando a Vanesa.
Vanesa negó con la cabeza.
—El doctor Cortés le ha estado checando la temperatura y ya le puso inyección para la fiebre, pero no le hace. Se le baja y le vuelve a subir.
Camilo frunció el ceño.
—Así no se puede.
Se suponía que hoy iban a mandar a Pamela a la casa de las afueras.
Ahora el asunto ya llegó hasta con los suegros.
Si Pamela no mejoraba, y los suegros se preocupaban de más y se enfermaban, ahí sí se iba a poner feo.
Vanesa suspiró.
—El doctor Cortés dice que puede ser algo emocional.
Al final, Pamela siempre había sido la niña consentida en la familia Ibarra.
Ahora que Kiki regresó, era natural que toda la atención se fuera hacia ella.
Aunque con Pamela siguieran igual que siempre… para Pamela…
A lo mejor no aguantaba la diferencia. Se tragó todo y se lo guardó.
Y mientras más se guardaba, más se acumulaba.
Sin poder soltarlo, el cuerpo se le vino abajo: quedó sin fuerzas, difícil de recuperar.
Camilo frunció más el ceño.
—¿Y qué va a traer? Ella es adoptada, y la adoptamos para hacer el bien y, con suerte, encontrar antes a nuestra hija. Eso ella lo sabe.
—Además, aunque Kiki volvió, nadie la ha tratado mal. Seguimos igual con ella. ¿Entonces de qué se queja?
Vanesa le dio una palmada en el brazo.
—Pamela siempre ha sido bien competitiva. Le gusta ganar en todo y se clava demasiado…
Suspiró otra vez.
—Mira, si mis papás la extrañan, en unos días que se vaya a vivir con ellos un tiempo. Que los acompañe y también que se calme tantito, que piense.
—No queda de otra —dijo Camilo.
—Kiki, la próxima semana tienes tiempo, ¿no? —preguntó de pronto Regino.
Kiara lo pensó un segundo y asintió.
—Sí.
Regino la miró.
—Entonces la próxima semana te vas con tu mamá a Aquilinia, a ver a tus abuelos maternos.
Eso dejó a todos en silencio.
Se quedaron viendo a Regino.
En sus ojos pasó una dureza fría; entornó un poco la mirada.
—Tus abuelos todavía no te conocen. Ahora que ya estás en casa, por lo que sea, les toca verte. Tienes que ir a saludarlos.
Kiara sostuvo su mirada y más o menos entendió lo que quería decir.
El abuelo pensaba que si los abuelos maternos se inclinaban por Pamela era porque no la conocían a ella.
Si Pamela cada vez que armaba un problema iba con ellos a hacerse la víctima…

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