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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 465

Patricio se desanimó, pero sabía que era culpa suya.

Si Catalina ya se movía con los Ibarra y los Carrasco, él tenía que aguantarle más.

—Está bien. Entonces mañana. Mañana paso por ti a la casa de los Zúñiga.

Catalina respondió, sin mucho interés:

—Luego vemos. Pamela me está llamando; ahorita vuelvo.

Y colgó.

Patricio miró la llamada terminada y frunció el ceño.

Era la primera vez que Catalina le colgaba.

Y…

su amigo acababa de decir que Pamela Ibarra perdió el duelo de piano contra Kiara y estaba recibiendo el castigo.

¿Entonces cómo que la estaba “llamando”?

—¡No, no, no! ¡Patricio, me vas a pagar el celular! ¡Págamelo! —Su amigo, viendo el teléfono estrellado, se lanzó a recogerlo.

Luego volteó y fulminó a Patricio.

—¡Esa es tu ex! ¿O qué, no entiendes lo que significa “ex”? ¿Por qué tanto coraje?

Patricio frunció todavía más el ceño. Ese “ex” le raspó por dentro, como si le apretaran el pecho.

Sacó una tarjeta y se la aventó.

—Ya, no chilles. Es un celular. Cómprate otro.

Su amigo atrapó la tarjeta y chasqueó la lengua.

—No entiendo cuál es tu bronca. Si todavía sientes algo por tu ex, ¿por qué le acabas de hablar a tu prometida con una voz toda dulce? Que si “perdón”, que si “te invito a cenar”, que si “mañana paso por ti”…

Lo imitó con un tono insoportable, cargado de burla.

Patricio, harto, agarró un cojín del sillón y se lo aventó.

Al principio, todos pensaron: “Sea quien sea, hoy dejó en ridículo a la hija de los Ibarra”.

Al fin y al cabo, como los Carrasco eran los anfitriones, hicieron que su propia hija cumpliera la apuesta.

Y los Ibarra, para no manchar su nombre, tuvieron que tragarse el orgullo y hacer que Pamela también cumpliera.

Así que era lógico creer que los Ibarra no iban a tenerle buena cara a esa chica.

Pero, para sorpresa de todos, la vieron bajar del escenario después de lucirse, e ir directo hacia donde estaban los Ibarra.

Y los Ibarra la rodearon con una cercanía… demasiado evidente.

—¿Y esa… de qué familia es?

—Si el señor Ibarra y la señora Ibarra están así de encima, no puede ser cualquiera.

—Dicen que hasta Saúl Torres, el maestro de maestros, admitió que no le llegaba… ¿qué tan pesado es su respaldo?

—¿Quién sabe qué familia la tenía escondida? Con ese talento, ¿por qué no la presentaron antes?

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