Álvaro se acomodó los lentes de armazón dorado, muy serio.
—Sí. Si con eso entiendes que los hombres son unos patanes y que todos quieren engañarte… no me importa quedar como el malo.
¿Te imaginas a un tipo de apariencia tranquila, con un aura pesadísima de “jefe”, diciendo con toda seriedad que él no vale nada?
Regino y Camilo no solo no lo contradijeron: hasta asintieron, apoyándolo.
A Kiara se le suavizó la mirada fría. Sus ojos, largos y brillantes, se curvaron de risa.
Asintió.
—Va, ya lo entendí: los hombres son unos patanes, Joaquín no vale nada, y me mantengo lejos de él.
Ese ambiente cálido le amargó la boca a Pamela.
Álvaro jamás le hablaba así a ella.
Como si le diera miedo que alguien le fuera a “robar” a su tesoro.
Ni de chiste.
Antes de que Kiara regresara, si Pamela quería ver a Álvaro, tenía que pedir cita con anticipación.
Y si lo veía una vez al mes, ya era ganancia.
Álvaro, como futuro heredero de la familia Ibarra, casi no paraba en la casa.
Y además, aunque se veía amable, era el más difícil de tratar de los tres.
Pamela ni siquiera tenía oportunidad de convivir con él; su “relación” con Álvaro era pura apariencia.
Pero con Kiara era otra cosa.
Pamela le dio vueltas a la idea, y luego tomó los cubiertos para servirse, como si solo estuviera platicando casual.
—¿De veras vas a mantenerte lejos de Joaquín? ¿No que te gusta mucho?
Con eso, el ambiente que apenas se había relajado volvió a endurecerse.
Su mamá ya había hecho suficiente por ella, incluso a costa de la cara de Pamela, al sacar a Lucía de la casa principal.
Ese favoritismo sin condiciones, para Kiara, ya era más que suficiente.
Además, había cosas que debían quedarse en su punto: decir lo necesario y ya.
Si su mamá se la pasaba regañando a Pamela por ella, con el tiempo Vanesa iba a terminar sintiéndose culpable.
Kiara ladeó la mirada y observó a Pamela con frialdad.
—Ah, mira. ¿Entonces sí sabes que la que tiene un compromiso con Joaquín soy yo?
Soltó una risa breve, con burla en la comisura de los labios.
—Por cómo lo dices, cualquiera pensaría que tú eres la que se cree la “oficial” aquí… y que estás en posición de venirme a reclamar.
***

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