La mirada de Elián pasó de la incredulidad a un éxtasis desbordante. De un impulso, la levantó en brazos.
—¿De verdad? ¿De verdad?
Aunque ya había recibido una respuesta firme, seguía preguntando.
Preocupada de que su herida pudiera abrirse, Irmina le dio unas palmaditas para que la bajara.
—Es muy tarde, no molestemos a los demás.
Elián la bajó, pero la abrazó con fuerza, hundiendo la cabeza en su cuello.
—Mi amor, gracias por elegirme de nuevo.
En realidad, Elián ya se había preparado para una larga batalla para reconquistarla.
Incluso se había preparado para lo peor.
No importaba si Irmina no quería volver a casarse con él en toda su vida, siempre y cuando ella y Andy estuvieran a su lado.
Ese certificado de matrimonio no era tan importante para él.
Las personas eran lo más importante.
Pero ahora que había recibido la respuesta que tanto anhelaba, su corazón rebosaba de alegría.
Irmina sintió una lágrima caliente en su cuello y supo que Elián estaba llorando de nuevo.
Le acarició el dorso de la mano y dijo con voz grave:
—No te conté lo de mi herida hoy, más que nada, porque no quería que supieras que Violeta me había buscado. Ella no ha tenido un gran impacto en nosotros, así que no quiero que una persona así vuelva a aparecer en nuestras vidas.
—Después de esta noche, le daré una carta de perdón para que se vaya de Ciudad Nebula. Con su currículum, le irá mejor en otra ciudad que aquí, donde solo recibirá críticas.
—Es cierto que no confiaba del todo en ti, y no me atrevía a entregarme por completo. Pero a partir de esto, creo que poco a poco me harás confiar en ti de nuevo. Ya hemos perdido demasiado tiempo, así que no quiero perder más. He decidido darte una oportunidad, y también dármela a mí misma.
Era la primera vez que Irmina le decía algo así a Elián.
Elián se sintió increíblemente conmovido y la abrazó con más fuerza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!