Irmina se quedó mirando a Elián, notando que sus ojos estaban un poco fríos, lo que la dejó algo desconcertada.
En su mirada había cierta duda, pero aún así, tomó de la mano a Andy y se acercó hacia Elián, diciendo:
—Pensé que hoy estabas muy ocupado, ¿cómo así que tuviste tiempo de venir por Andy?
Elián bajó la mirada hacia la mano de Irmina, frunciendo el ceño y preguntó:
—¿Qué te pasó en la mano?
Su tono era muy serio, casi reclamándole.
Irmina se quedó quieta, mirándolo a la cara.
Elián, dándose cuenta de que había sonado demasiado seco, tomó la mano de Irmina y la sostuvo entre las suyas.
—¿Qué te pasó? —insistió.
Al ver la preocupación en sus ojos, Irmina apretó los labios, sin mencionar el nombre de Violeta, y respondió en voz baja:
—No es nada, fue un accidente. Ya me atendieron en el hospital, solo es una herida pequeña. El doctor prefirió vendarla bien por precaución, para evitar infecciones.
Elián la miró frunciendo el ceño, con una expresión de cierto fastidio.
Irmina volvió a apretar sus labios.
Andy, estirándose para ver la mano de Irmina, dijo con cariño:
—Mami seguro te dolió mucho, tú siempre le tienes miedo al dolor.
Irmina, al oírlo, se sintió profundamente conmovida.
—De verdad no duele, es solo una herida pequeña —respondió.
Elián la observó con el ceño fruncido y enseguida dijo con voz grave:
—Hablamos de esto en la casa.
Irmina entendió, al escuchar esas palabras, que Elián seguramente había averiguado algo, así que solo asintió con la cabeza.

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