Aunque Andy le habló a Irmina en voz baja, igual Gustavo y Patricio escucharon perfectamente.
Ambos llevaban una sonrisa en el rostro mientras miraban a Irmina.
Irmina apretó un poco los labios, con una pizca de incomodidad en la mirada, y luego le contestó a Andy en voz baja:
—Ya casi vamos tarde, vamos.
Andy asintió y añadió suavemente:
—¿Tío todavía no se ha levantado? Últimamente ha estado muy cansado, debería descansar más.
La risa de Gustavo llenó la sala, y mirando a Patricio, comentó:
—Mirá, nuestro Valentín ya es todo un caballero, preocupado por la salud de su papá.
Patricio asintió de inmediato:
—Sí, el niño es un sol, siempre tan atento.
Irmina se sonrojó aún más, entre tímida y apenada, pero igual le respondió a Andy con cuidado:
—Tu mami va a recordarle que descanse, no te preocupes.
Andy, al escuchar la respuesta, pareció quedarse tranquilo.
Elián sólo bajó después de que Irmina y Andy salieron.
En los últimos días había trabajado demasiado, y la noche anterior cayó rendido, tanto que el cuerpo ya le pedía dormir un poco más. Pero con tantas cosas pendientes en Grupo Fuentes, y viendo que Irmina y Andy ya se habían ido, decidió levantarse, arreglarse rápido y bajar.
Gustavo estaba acomodado en el sofá del salón. Cuando vio bajar a Elián, lo miró de reojo y le dijo:
—Ayer Emilio me llamó.
Elián se detuvo al escuchar eso.
—¿Ah, sí? ¿Y qué dijo?
Gustavo alzó la vista hacia él y, en voz baja, explicó:

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