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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 822

Elián, después de escuchar todo lo que Gustavo le había dicho, lejos de mostrar algún signo de enojo, sonrió tranquilo.

—¿Yo, apagado? Para nada. Si estoy aquí, respirando aire fresco contigo y llenándome de toda la buena energía del día.

—El verdadero descanso es dejar el cuerpo y la mente completamente en paz, solo así uno se recupera de verdad.

Gustavo, al oír la explicación de Elián, le lanzó una mirada de fastidio.

—Eso es puro cuento tuyo.

Elián se encogió de hombros, aún con la sonrisa en los labios, y se levantó del asiento.

—Entonces, haré un poco de ejercicio.

Gustavo agitó la mano con desgano y le respondió con voz calmada:

—Mejor no te pongas a inventar nada. Apenas y te estás recuperando de esas heridas, no vayas a empeorarte por andar forzando el cuerpo.

—Estos días, el Grupo Fuentes debe estar vuelto un desastre. Cuando ya estés bien, deberías ir a ver cómo están las cosas. No quiero que el Grupo se venga abajo mientras yo todavía estoy aquí.

Elián asintió, notando la preocupación en el rostro de Gustavo. Le habló con voz baja y seria:

—Abuelo, todo está bajo control. No te preocupes más, enfócate en recuperarte. Patricio me contó que últimamente no logras dormir bien y que a mitad de la noche te levantas a sentarte en la sala.

Gustavo soltó un suspiro profundo y su voz sonó un poco más grave.

—¿Y cómo esperas que pueda dormir tranquilo?

—Tu papá hizo lo que hizo, y quién sabe cuántos años le vayan a dar. Aunque sé que se merece lo que le pase, sigue siendo mi hijo. ¿Cómo voy a poder explicarle esto a Irmina?

Elián escuchó en silencio las palabras de Gustavo.

Pasó un rato antes de que Elián hablara de nuevo, con voz serena:

—¿Entonces lo que me pides es que mueva unos hilos para ayudarlo? ¿O quieres que retiremos la denuncia?

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