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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 804

Mientras Irmina hablaba, Rufo echó una mirada hacia Elián.

Elián de inmediato se enderezó en su asiento y dijo:

—Estoy bien. No hay de qué preocuparse.

Sabía que podía hacerse el débil frente a Irmina, pero ante Rufo quería mostrar su lado más fuerte.

Rufo lo miró de reojo y le habló con voz grave:

—Todavía no te has recuperado del todo. Deberías estar en casa, descansando.

Elián, que llevaba tanto tiempo esperando que Rufo le dirigiera la palabra, contestó rápido:

—Tío, ya que viniste a Nebula, yo también quiero acompañarte. Además, ya estoy mucho mejor, no es nada grave. Gracias por preocuparte.

Rufo asintió con un simple:

—Me alegra que estés bien.

En el fondo, Rufo sabía que todo lo que había pasado no era culpa de Elián. Pero al recordar que Samuel seguía siendo el padre de Elián, cierta molestia se le asomaba en el rostro.

Después de todo, uno siempre protege a los suyos.

Diana Azul había muerto joven, e Irmina se había convertido en alguien que sentía la necesidad de cuidar siempre.

Elián también había estado a punto de perder la vida en este asunto. Su razón le decía que no debía culparlo, pero emocionalmente, no podía evitar sentirse incómodo.

Elián, por su parte, percibió que las palabras de Rufo no llevaban una gran carga de reproche y, en silencio, se sintió aliviado.

Mientras Rufo y Elián conversaban, dejaron de lado a la familia Duarte. La señora Duarte no lo veía con buenos ojos, pero no podía decir nada al respecto.

En ese momento, el mesero llegó y sirvió todos los platos.

Solo entonces Rufo dirigió la mirada hacia la familia Duarte, que estaba sentada junta.

—Ya han traído toda la comida. Me han contado que este restaurante es muy popular aquí en Nebula, pero es la primera vez que vengo. Por favor, siéntanse como en casa. Yo invito hoy.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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