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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 794

Cuando Elián despertó, Irmina ya llevaba un rato recostada entre sus brazos.

—¿Hace cuánto te despertaste? —preguntó Elián, con la voz aún ronca.

Irmina respondió con calma:

—Hace un buen rato.

—Srta. Monroy, te pasaste de la raya —dijo Elián, intentando sonar serio, aunque una chispa de bochorno le cruzó por los ojos. Sin embargo, no aflojó el abrazo y, resignado, siguió aferrado a ella con descaro.

—Acepto cualquier castigo que quieras darme.

Irmina, al verlo tan terco, se frotó el entrecejo y decidió no seguir con el tema.

—Suéltame la mano, necesito levantarme —le dijo. En realidad, lo que más le preocupaba era lastimar la herida de Elián.

Él murmuró un “ajá”, pero no la soltó.

—Tengo que trabajar y también llamar a Clarisa —insistió Irmina, esta vez con un tono más firme.

Elián, al notar que ella hablaba en serio, retiró la mano con cierta reticencia.

Irmina se incorporó y fue al baño a lavarse la cara y cepillarse los dientes, sin volver a mirarlo.

Elián se quedó tendido en la cama, observando la silueta de Irmina y mascullando para sí:

—¿Sabes a qué me recuerdas en este momento?

Irmina, que no había cerrado la puerta del baño, lo escuchó y preguntó:

—¿A qué?

Elián soltó una risa suave:

—A esas mujeres que, después de la fiesta, se olvidan de todo. Al menos anoche dormiste conmigo, ¿y ahora ni una mirada? Qué corazón de piedra.

Pero Irmina tenía la cabeza en otra parte; le rondaban las palabras de Camila de la noche anterior y la preocupación por Clarisa, así que apenas le prestó atención a Elián. No pensó que él se pondría tan sentimental.

—¿No fue el Sr. Fuentes el que se ofreció como calentador humano anoche? —le replicó Irmina, sin mirarlo.

Elián bufó:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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