Camila, al ver que Irmina no respondía después de un buen rato, volvió a escribirle.
"Irmina, sé que no te pasó nada."
Al leer ese mensaje, el gesto de Irmina se volvió sombrío.
En vez de contestar a Camila, le marcó a Clarisa.
Clarisa estaba justo en medio de resolver unos líos con el Grupo Monroy, pero al escuchar lo que Irmina le contaba por teléfono, dejó todo lo que tenía entre manos.
"¿Camila ya se enteró?"
En su voz se notaba la sorpresa.
Pero enseguida pensó que Camila probablemente se había dado cuenta solo por cómo se había estado comportando últimamente. Clarisa respiró hondo, y con seriedad dijo:
"Seguro solo está tanteando, no le contestes."
Irmina asintió del otro lado.
Pasó un momento y Clarisa agregó:
"Cuando salga del trabajo y llegue a la casa, yo misma le voy a responder."
Irmina le dijo: "Listo, gracias por todo este tiempo."
Clarisa soltó una risita sarcástica.
"A mí no me agradezcas de palabra. Cuando salgas de todo este rollo, mínimo me compras un bolso de lujo, de esos que valen un dineral."
Irmina aceptó de una vez.
Por la tarde,
Estalló la noticia de que el Grupo Fuentes tenía problemas financieros.
A Eloy se lo llevaron para interrogarlo.
En el Grupo Fuentes, se sentía el ambiente pesado y de miedo.
Todos sabían que probablemente la empresa iba a cambiar de dueño otra vez.
El problema era que Samuel seguía en la cárcel y Gustavo ya estaba muy mayor, así que nadie tenía claro quién se quedaría con el Grupo Fuentes.
O si, de plano, la empresa terminaría desapareciendo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!