Irmina miró al médico de emergencias con una expresión fría y decidida, y dijo en un tono serio:
"Renunciar no será suficiente."
"Deberás asumir toda la responsabilidad por este incidente y someterte a la investigación de las autoridades. Ya he reportado esto. Nadie podrá escapar."
El médico de emergencias no mostró ni un ápice de nerviosismo; al contrario, parecía tranquilo. Sin embargo, la enfermera a su lado estaba visiblemente consternada.
"Dra. Monroy, esto fue solo un accidente médico. Usted también es doctora, debería saber que estas cosas ocurren."
"¿Cómo puede tratar así a sus colegas?"
Irmina se mantuvo impasible.
"Precisamente porque también soy doctora, tengo que señalar las injusticias cuando las veo."
"El hospital es un lugar para salvar vidas, no para ponerlas en peligro."
La enfermera, claramente nerviosa, intentó defenderse.
"No hicimos nada malo. Estuvimos intentando salvarlo todo el tiempo, nosotros..."
La enfermera seguía tratando de justificar sus acciones, pero el médico de emergencias, calmado, aceptó.
"Estoy dispuesto a someterme a la investigación."
Al ver que el médico estaba tan seguro, la enfermera tragó sus palabras y agregó:
"Yo también estoy dispuesta a colaborar."
"Y si al final, Srta. Monroy, se demuestra que nos ha acusado injustamente, esperamos que se disculpe con nosotros en la reunión anual."
La reunión anual del Hospital San Rafael estaba a la vuelta de la esquina.
Si Irmina se disculpaba con ellos en ese evento, sería una manera de limpiar su nombre.
El personal llegó rápidamente al lugar para controlar al médico y a la enfermera, llevándolos a la investigación. El forense también llegó para realizar un examen minucioso del cuerpo de Eliseo.
El cuerpo de Eliseo fue rápidamente transportado al departamento forense.
Eloy, junto a Irmina, tenía un semblante muy serio.

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