Gustavo no esperaba escuchar una respuesta así de Irmina, y en sus ojos se asomó un destello de gratitud.
"Irmina, eres una joven excepcional. Todo esto es culpa de Samuel."
Irmina apretó los labios y respondió con calma.
"Abuelo, no quiero que te preocupes demasiado por este asunto. Cuida tu salud, en cuanto a él, ya he sido más que generosa."
Por respeto al abuelo, Irmina decidió no indagar más sobre los problemas de Samuel. Sin embargo, si Samuel volvía a causar problemas o a dañar a Andy, ella no lo perdonaría.
Gustavo asintió, comprendiendo la postura y determinación de Irmina. Como padre de Samuel, había intercedido por él, al menos para no sentir que su esfuerzo había sido en vano. Ahora, el camino que Samuel tomara dependía solo de él.
Después de ser expulsado de la Mansión Fuentes, Emilio siguió a Evaristo Salgado. Una vez en el coche, Evaristo miró a Emilio, pensando en cómo su relación con Gustavo se había deteriorado por culpa de este chico. Su ánimo no era el mejor.
"He hecho lo que podía. Tu abuelo no quiere aceptarte, así que no me sigas más. Regresa a la universidad, vive tu vida; tu padre no saldrá de la cárcel en mucho tiempo."
Si se confirmaban los cargos contra Samuel, su sentencia sería más severa que la de Ivana. Evaristo se sentía agotado y no quería involucrarse más en estos asuntos.
Al ver que Evaristo estaba por irse, Emilio se llenó de pánico y lo agarró de la mano.

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